lunes, 23 de abril de 2012

El Yaguareté .

En la cultura precolombina Guerrero ocelotl o guerrero jaguar. Esta especie ha sido objeto de culto por gran parte de las culturas indígenas de México, América Central y Sudamérica. Los félidos en general fueron considerados como criaturas mágicas por muchas culturas en todo el mundo a lo largo de la historia. Panthera onca, además de ser el félido más grande de América, destaca por su fortaleza, andar sigiloso, gran habilidad para la caza y notable velocidad, por lo que es considerado con habilidades sobrenaturales y forma parte importante en los rituales de los chamanes. La Verdadera Fiera" en Guaraní, Rey de las selvas tropicales y subtropicales de América, es el mayor félido del continente y el tercero del mundo. Estupendo nadador, caminante incansable, es el predador mejor dotado del nuevo mundo. Su capacidad de adaptación le permite vivir en la selva mas espesa como en sabanas abiertas o zonas anegadas. Si bien prefiere las grandes presas como jóvenes tapires, corzuelas, pecaríes y pacas, también devora lagartos y serpientes, pequeños roedores y hasta aves menores, captura animales netamente arborícolas como los monos, pesca en ríos y arroyos y, en ocasiones, comen algún fruto. Hay ejemplares melánicos, es decir, totalmente negros (en Misiones se conocen algunos casos) y en Paraguay se vió alguno albino, pero es muy raro. Frecuenta gran variedad de ambientes, bosques tupidos, tacuarales, picadas, caminos y, en especial, sitios cercanos al agua (costas fluviales, esteros, bañados, etc El Yaguareté es un morador solitario. No existen datos suficientes que determinen el tamaño de su territorio ni cómo lo delimita. Vive solo, ya que los individuos de ambos sexos se juntan únicamente durante la época se celo. En algunos casos parece señalar su territorio mediante rugidos y también lo hace con excrementos o arañando los troncos de los árboles. El tamaño de estos territorios es variable. Crespo, por ejemplo, calculó una densidad de un animal cada 55 Km. cuadrados en Iguazú, con una población aproximada de entre 10 y 15 ejemplares. En el Mato Grosso brasileño, cerca de la frontera con Bolivia, Schaller colocó radiotransmisores a varios ejemplares y estimó que los territorios de las hembras tenían entre 25 y 38 kilómetros cuadrados y los de los machos más del doble. Se observó que existía una superposición en los territorios de varias hembras, y que el de un macho podía incluir a los de varias hembras. Otros estudios efectuados en México señalan territorios de entre 2 y 5 kilómetros cuadrados, poniendo en evidencia las oscilaciones que se manifiestan en este aspecto según las variaciones en los distintos hábitats ocupados. Se han encontrado además animales viejos en lugares alejados de su área normal, y se supone que pueden haber sido desplazados por machos jóvenes.