sábado, 21 de septiembre de 2013

EL ARA PYAU – Año Nuevo Mbya Guaraní


El florecimiento del Lapacho indica la llegada del Ara Pyau EL ARA PYAU – Año Nuevo Mbya Guaraní El ARA PYAU es una conmemoración del comienzo del Universo que celebran los Guaraní Mbya. El surgimiento del Universo es obra de Ñamandu Tenondegua, Ñamandu Ruvusu o Ñande Ru Papa Tenonde, siendo todos estos nombres equivalentes para ellos. ÑAMANDU surge de las Tinieblas Primigenias y en medio de los Vientos Primigenios, en medio de la obscuridad, él se ilumina con la luz que emana de su Corazón de Sabiduría Infinita, el proceso se desarrolla según una analogía vegetal, como un árbol crece, se desarrolla, se expande y se despliega, sus divinas plantas de los pies, y su base el pequeño asiento redondo (apyka apua’i), sus manos y sus dedos como ramas florecidas, su cabeza como la copa de un árbol en plena floración, y así se yergue; el colibrí llamado el pájaro primigenio, vuela y revolotea, trayendo desde lo alto el néctar con el cual sustenta y refresca a ÑAMANDU. La presciencia de la noche es anunciada por la lechuza que al detenerse en algún lugar produce obscuridad. El proceso es cíclico, espiral, expansivo, concéntrico, en la analogía con los ciclos de la naturaleza, el Tiempo Espacio originario vuelve con los vientos originarios y en cuanto termina la época primitiva, y con el florecimiento del lapacho mudan los vientos y llega la renovación, este es el ARA PYAU. Bibliografía: AYVU RAPYTA compilado por León Cadogan, "De nuestras lenguas y otros discursos" de Rubén Bareiro Saguier. Fuente: Aty Guasu Nación Guaraní Buenos Aires. Gracias Escuela JAVIER.

lunes, 9 de septiembre de 2013

EL GUAIMI-MGÜE LEYENDA GUARANÍ


El gran Cacique Pearé (Noche) era célebre en todas las comarcas de habla guaraní. Su hija Koembiyú (Estrella), que debió este nombre a su gran belleza, causaba admiración a quienes la veían, y su hermosura se hizo tan famosa, que desde tierras lejanas llegaban poderosos caciques dispuestos a conocerla y ofrecerle los mejores presentes. Costosas plumas de garza blanca, pieles de los animales más raros, tejidos de plata, brazaletes de oro, piedras preciosas y mil regalos dignos de una reina depositaban a sus pies los más encumbrados jefes que deseaban hacerla su esposa. Nada de esto logró despertar el amor de la bella Koembiyú. Ninguno de sus pretendientes consiguió ser aceptado por esposo. Pero Pearé, en el deseo de casar a su hija y tener así quien le sucediera en el poder, decidió celebrar una gran reunión en la que Koembiyú debía elegir esposo entre sus admiradores. Todos los pretendientes se prepararon para participar en el gran torneo que se llevaría a cabo dentro de tres lunas. El que resultara vencedor tendría el derecho de tomar como esposa a la hija del Cacique. Difíciles pruebas se cumplirían en el torneo. Deberían presentar a la bella: el jaguar más hermoso de la selva, el pájaro de canto más armonioso y el pez de colores más brillantes, que cuidaban con gran esmero las Cuña-Payés (hechiceras). Los peligros son enormes, pero los jóvenes guerreros los aceptan con gusto, dispuestos a conseguir la preferencia de la hermosa india. A medida que la fecha de la fiesta se acerca, van llegando a la tribu los pretendientes, escoltados por numeroso séquito que canta las hazañas de sus jefes y transporta los más ricos regalos para la prometida. Llega el ansiado momento de la fiesta. Es un día de primavera. En un claro del bosque está la tribu reunida. El cacique Pearé, con sus mejores galas, preside la fiesta. Un poco alejada está Koembiyú que, más hermosa que nunca, ha adornado su cabeza con una guirnalda de blancas flores silvestres; en su cuello brillan collares de piedras de colores; sus brazos ostentan ricos brazaletes de oro y esmeraldas, y cubre su cuerpo bronceado un fino tejido de plata. Se sirve a los concurrentes miel y chicha. El entusiasmo aumenta. La fiesta va a comenzar. Koembiyú, recostada contra un corpulento árbol, mira a lo lejos, sin prestar atención a la fiesta que se celebra en su honor. De pronto toma una expresión diferente. Una luz ilumina su rostro. Parece escuchar con agrado a un desconocido que le ofrece su amor y protección. Al verlo, sonríe con dulzura y se da cuenta de que ahí está el que ha despertado su corazón. Ese joven ha de ser su esposo. Inmediatamente comunica a su padre: -¡Padre! ¡Padre! Que el torneo no comience. Ya ha llegado aquel que esperaba. ¡El elegido para esposo está aquí! -¿Quién es el desconocido que pretende así robar mi más preciado tesoro? -grita airado el Cacique. -¡Padre!, escuchad: No es un guerrero ni un rico jefe, pero ha venido de muy lejanas tierras, ha cruzado bosques y ríos y ha despertado mi cariño y conquistado mi corazón. -¡Mostradme a ese joven! -ordena el jefe. Y Koembiyú presenta a su padre, a un joven pobremente vestido, cubierto su cuerpo con un manto descolorido y sucio con el polvo del camino. Su pobre figura resulta empequeñecida al lado de los otros pretendientes lujosamente ataviados y con plumas de colores brillantes en sus orgullosas cabezas. Pearé desaprueba la elección de su hija. Echa al desconocido de su presencia y se opone a que Koembiyú lo acepte como esposo. La pobre niña, muy triste, baja la cabeza. Por sus mejillas resbalan lágrimas de pena; pero debe obedecer a su padre... Se da vuelta para decir adiós a su elegido, y se asombra al verlo transformado. El desconocido se ha quitado el raído manto que lo cubría, quedando convertido en un gallardo joven de rubios cabellos y de ojos azules que le dice: -Soy el Hijo del Sol, que enamorado de tu gracia y tu bondad, hermosa Koembiyú, vine a pedirte por esposa; pero el orgullo y la vanidad de tu padre han producido mi enojo y, en castigo, te convertirás en pájaro que al adorarme, llorará tus penas. En ese mismo instante, la hermosa india se transformó en un pájaro. Desde entonces, al atardecer, cuando el disco rojo del Sol se esconde en el horizonte, se oyen en la selva los lamentos quejumbrosos de una ave. Es el "guaimi-mgüe" (Hija del Sol) que en el canto traduce la pena y el dolor que causara a la bella Koembiyú la decisión de su padre guiado por la codicia y la soberbia.

viernes, 6 de septiembre de 2013

Rosa de Río.


Hibiscus cisplatinus (rosa de río) OrigenSudamérica CaracterísticasEspecie perenne que crece en matorrales, pajonales y zonas de pantano. Posee hojas lobuladas y flores grandes, solitarias, casi transparentes, de color rosado claro con nervios y una mancha central color borravino. CrecimientoMedio ExigenciasSensible a los inviernos fríos. Puede plantarse en los jardines en suelo suelto. Requiere en verano EspeciesH. mutabilis (rosa de Jericó) posee flores de color blanco por la mañana y cambian de color durante MultiplicaciónPor semillas o por gajos.

Leptotes Orquídea


Leptotes es un género que tiene asignada nueve especie de orquídeas, de la tribu Epidendreae de la familia. Son nativos de Brasil, Argentina y Paraguay Son pequeñas plantas que tienen unas grandes flores en comparación con su tamaño. Tiene una casi hoja sobre un corto tallo axilar sobre el que se desarrolla una inflorescencia con una o pocas flores con pétalos y sépalos similares y un labio trilobulado y seis cerosas polinias, cuatro grandes y dos pequeñas. Crece sobre corcho, madera o árboles caídos donde acomoda su pequeño pseudobulbo. Prosperan con moderada sombra y humedad y necesita menos agua después de florecer.

jueves, 5 de septiembre de 2013

LA LEYENDA DEL ORIGEN DE LOS RÍOS PILCOMAYO Y BERMEJO


LA LEYENDA DEL ORIGEN DE LOS RÍOS PILCOMAYO Y BERMEJO Después de la creación , dice que el Gran Chaco quedó al cuidado de Guarán, un gran jefe guaraní. Cuidó de la fauna y la Flora, de la tierra, de los ríos y de los montes. Guarán antes de morir, entregó el manejo de los asuntos del Gran Chaco a sus dos únicos hijos. Ambos tenían opiniones diferentes respecto a como administrar la región que abarca en Chaco Central, el Chaco Boreal y el Chaco Austral. Un día se les apareció el genio del mal, el Aña (diablo, en guaraní) quien les aconsejó que compitieran entre si con destreza para resolver las cuestiones que los enfrentaban. Tuvichavé y Michivevá, decidieron hacerle caso. Subieron a los cerros lindantes con el Gran Chaco a ejecutar diferentes pruebas de destrezas, resistencia y habilidad. En una de las pruebas en el manejo de las fl echas, Michivevá lanza una flecha contra un árbol que servía de blanco, pero el Aña hizo de las suyas: la desvió y logró que la fl echa penetrara en el corazón de Tuvichavé, su hermano. Al instante, la sangre brotó a borbotones, con fuerza y comenzó a bajar por los cerros, el I-pyrá (bermejo). Al darse cuenta de lo que había hecho, de las consecuencias de ese inútil enfrentamiento, Michivevá comenzó a deshacerse en lágrimas y lloró tanto que sus lágrimas corrieron tras el río de sangre de su hermano. Así se formó el Pilcomayo, siempre a la par del Bermejo. Y el Chaco quedó sin jefes. Pero siguió prosperando bajo el cuidado de la naturaleza, enmarañada, impenetrable, surcado por el río de aguas rojas (el bermejo) nacido de la sangre del corazón de Tuvichavé y de su par, el río Pilcomayo formado por las lágrimas de Michivevá.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Orquídeas nativas de la selva misionera


Comunidades guaraníes preservan orquídeas nativas de la selva misionera El boletín informativo del PNUMA informa: Miembros de las comunidades guaraníes de Guavirá Poty y Fortín Mobororé, ubicadas en el norte provincial, preservan, producen y comercializan, de modo sustentable, especies de orquídeas que tienen como hábitat natural el monte misionero. La actividad fue posible gracias a un trabajo de capacitación que llevó adelante un equipo de docentes de la Facultad de Ciencias Forestales. Las comunidades recibieron plantas de orquídeas germinadas in vitro para promover su comercialización, luego de la rustificación necesaria y así permitir así la restauración de las poblaciones silvestres amenazadas. Vulnerabilidad de las orquídeas, explican; radica en la extracción excesiva de ejemplares con fines comerciales, y los cambios en las condiciones micro climáticas de los montes generaron una pérdida de las condiciones ambientales (hábitat) necesarias para el desarrollo normal de muchas orquídeas nativas, es decir, condiciones apropiadas de luz, temperatura y humedad.