martes, 15 de julio de 2014

El cántaro. kambuchi


El cántaro. kambuchi en lengua guaraní... auténticamente paraguayo... ! EL CÁNTARO, FRUTO DE LA TIERRA GUARANÍ El ñai`û (barro negro) es la materia prima que moldeadas por las manos Iteñas, forman al cántaro, o Kambuchi, objeto que persiste desde la época franciscana, primeramente como fin utilitario, ahora en varias formas, tamaños y brilla al son de la Galopera, triunfante en la cabeza de las damas. Itá fue asiento de una de las misiones franciscanas, en su interior se mezclan la artesanía, el sabor y la creación de varias artesanas dedicadas a moldear el barro negro, cuenta la historia que allá por el siglo XVI (1.500) el Fray Tomas de Aquino enseño a las mujeres del lugar una nueva manera de subsistencia, la elaboración de una vasija a la que le dieron el nombre de cántaro o Kambuchi. Hoy en día Itá lleva el título de la “ciudad del cántaro y la miel”. Por la preservación de su Alfarería histórica y por la generosidad de su suelo, al brindar la sabrosa miel, elaborada a partir de la caña de azúcar. En el lugar además, abunda el ñai`û (barro negro), específicamente en la compañía Paranambu 2, de donde se extrae el barro para luego crear el cántaro. Primeramente se amasa de una manera muy peculiar, con los pies, es una técnica antiquísima, milenaria de la época franciscana, pobladora de la compañía Caaguazu dedicada a la elaboración del cántaro. Durante el amase, se mezcla con polvo de labrillo para lograr una mayor homogeneidad del ñai`û, el punto exacto es cuando el barro negro ya no se adhiere por la planta de los pies, eso significa que la masa es la lista para dar lugar a las manos, instrumentos mágicos que darán forma“En Aregua ya existen hasta maquinas para amasar, se usa el torno y hasta moldes, en Itá todos es mas rustico”. Se realiza la base inicialmente, para luego ir aumentando capa por capa, existen además herramientas como el Takua Pehê (palillo de tacuara) para afinar el Kambuchi y una cuchara, o sino hoja de guayaba u hoja de naranja para los detalles finales del cántaro. Marisa.

jueves, 3 de julio de 2014

Niño Azoté


Nombre común: flor de seda, chicote de niño, niño azoté, plumerillo. Es un atractivo arbolito ornamental, debido a sus numerosas flores vistosas y también a su follaje plumoso. Es una planta melífera. Hay otras pocas especies afines de arbustos. En otras partes del mundo las especies son importantes en la reforestación. Se usan para leña, mejoramiento del suelo y forraje. Nuestros ejemplares podrían tener el mismo papel. Arbustos de 1,5 – 4 m de altura, caducifolios, inermes, ralamente pilosos. Ramas del año vellosas. Corteza castaña, algo rugosa. Hojas alternas, dísticas, paribipinadas, de 3-8 cm de largo, raquis primario de 0,8 – 4,3 cm de largo, folíolos 13 – 50 pares opuestos, coriáceos, angostos, de 2 – 6 mm de largo por 0,3 – 1,2 mm de ancho. Inflorescencias en umbelas axilares, solitarias o duplicadas. Flores bisexuales, heteromórficas, las centrales sésiles, las periféricas pediceladas, caliz campanulado, corola campanulada a infundibuliforme, de 5 – 11 mm de largo, estambres numerosos, de 3,5 – 6 cm de largo (lo más vistoso de la flor!) , filamentos blancos en la mitad inferior y rosados en la superior (al final de la antesis se vuelven rojos), abajo soldados, arriba libres, en plumerillo. Fruto legumbre linear, lateralmente comprimida, de 4 – 10 cm de largo por 0,7 – 1 cm de ancho, castaño oscuras, pubescentes, 4 – 5 semillas por fruto. Florece desde agosto hasta abril, fructifica desde septiembre hasta julio. La polinización es entomofila (insectos). Se reproduce por semillas Crece en las provincias de Misiones, Corrientes, Entre Ríos y Norte de Buenos Aires, también en Brasil, Paraguay y Uruguay, hasta los 1250 metros sobre el nivel del mar, en costas de ríos, matorrales ribereños y selvas marginales. En la región se cultiva esporádicamente en parques y jardines de la ciudad de Buenos Aires, hacia el norte. Especie cultivada como ornamental. Esta hermosa especie es el único plumerillo que habitaba la costa argentina del Río de la Plata, hoy sólo se conserva en la Reserva de Punta Lara. Marisa.

Mono nocturno (ka'i pyhare),


Mono nocturno (ka'i pyhare), El ka’i pyhare (Aotus azarei), Los micos nocturnos, martejas, mucuares o marikinás (Aotus) son un género de primates platirrinos, únicos integrantes de la familia Aotidae,1 2 distribuidos en los bosques tropicales de Centro y Sudamérica, desde Costa Rica hasta el norte de Argentina. La longitud total del cuerpo alcanza de 24 a 37 cm, la cola de 24 a 37 cm y el peso de 450 a 1250 g. El pelaje es denso y lanudo de color gris a castaño en la parte superior y crema a anaranjado en el pecho y parte inferior. Se alimentan de frutos, néctar, hojas, insectos, lagartijas, aves y pequeños mamíferos. Viven en pareja, junto con una o más crías de diferente edad, y defienden un territorio de 10 hectáreas. Tienen una cría al año que nace a los 133 días de gestación y permanece con sus padres durante unos dos años y medio. Los monos nocturnos se destacan por emitir sistemáticamente una gran variedad de sonidos diferenciados y distinguidos por ellos para comunicarse; 50 a 100 distintos llamados han sido identificados por los científicos. Son territoriales. El macho aúlla cada noche de una a dos horas, recorriendo 100 a 350 m de su territorio, son mucho más activos en las noches de luna llena, en las cuales los machos llaman a las hembras cantando para aparearse. A pesar de sus hábitos nocturnos, su visión es policromática. Son eficientes controladores de insectos nocturnos que atacan algunas especies importantes del bosque y además, actúan como dispersadores y polinizadores de las especies vegetales del estrato medio del bosque, de las cuales se alimenta. En general, no se ha estudiado mucho a cerca de la biología reproductiva del genero por completo en libertad. En cautiverio, para el caso de A. nancymai, se evidencia un pico de nacimiento entre octubre y enero, con unos tiempos de gestación de más o menos 141 días (casi 5 meses) y un intervalo entre partos de cerca de 13 meses, en total se registraron un promedio de una cría por cada 20 meses por pareja. Marisa