viernes, 30 de octubre de 2015

Palmeras nativas

Palmeras nativas Arecastrum romanzoffiana: nativa del noreste de Argentina, sur de Brasil y Paraguay. Acrocomia aculeata: nativa de las regiones tropicales de América desde el sur de México y el Caribe al sur de Paraguay y norte de Argentina. Butia capitata: nativa de las zonas cálidas costeras del noreste de Argentina, sur de Brasil y Uruguay. Especie en extinción en Argentina. Butia yatay: nativa del noreste de Argentina, especie en extinción (está siendo terriblemente diezmada por los agricultores), sur de Brasil y Uruguay. Es la más alta de las Butias. Copernicia alba: nativa de la ecorregión del Gran Chaco (se extiende por Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay; entre los ríos Paraguay y Paraná y el Altiplano andino) sobre todo en la provincia de Formosa-Argentina y del Chaco paraguayo. El gran Chaco es la 2° región más grande de Sudamérica después de la amazónica. Trithrinax brasiliensis: nativa del noroeste argentino, Brasil, Paraguay y Uruguay. Especie en riesgo de extinción. Trithrinax campestris: nativa del noroeste argentino y de Uruguay. Marisa.

Palmeras nativas


Palmeras del Paraguay dibujo-de Pucke Colmilda-Rivarola. El dibujó fue su forma de rescatar su flora nativa. En esa época no había fotos. Marisa

jueves, 29 de octubre de 2015

El mainumbí (picaflor)


El picaflor es un hermoso y diminuto pajarillo de América, que ofrece el encanto de su plumaje, en el que se confunden los colores del iris. Tiene tres centímetros de largo. Su plumaje brillante de color verde azulado, con reflejos dorados en el cuerpo, la cabeza y el cuello, lo convierten en una verdadera joya alada. El pecho y el vientre son de color gris claro, y las alas y la cola, negro rojizo. Posee un pico largo y afilado que puede introducir con facilidad en las flores para tomar el néctar. Su verdadero nombre es pájaro mosca; pero nosotros lo llamamos "picaflor" porque siempre se lo ve libar el néctar de las flores, o "tente en el aire", porque nunca se posa en ninguna de ellas para tomar el alimento; otros le dicen “colibrí”. Los quechuas lo llaman quentí; los guaraníes, mainumbí.

martes, 27 de octubre de 2015

Bromelias "Como Cultivar "


Bromelias "Como Cultivar Bromelias Sanas'' Lo principal que debe recordarse sobre las brómelas tanto epifitas como terrestres, es que en su hábitat natural disponen de muy poca tierra. Las primeras crecen sobre los árboles, las segundas en tierra firme, aunque en desiertos pedregosos o chaparrales. Por esta razón, el sistema radicular de unas u otras es muy reducido y El agua y las sustancias nutritivas que necesitan en abundancia, las absorben a través de sus hojas y del vaso central. Las brómelas pueden cultivarse sueltas, cada una en su maceta, en grupo con otras plantas de jungla, o bien dispuestas en un árbol bromeliáceo, es decir sobre una rama o ramaje, natural o artificial. Puede valer un leño cualquiera, una rama de manzano o un soporte de cañas o barras metálicas afianzadas sobre una base y ocultas con trozos de corteza de roble. Las plantas, bien envueltas las raíces en turba húmeda, se meten en las horcaduras y huecos del árbol, sujetándolas con alambre disimulado con musgo escaneo, pero antes conviene regar desde arriba la rama para ver donde se deposita el agua al descender por el árbol, esos puntos serán los mas idóneos para colocarlas. Las brómelas de selva crecen siempre en los huecos y hendiduras de los arboles donde se almacena el agua de lluvia. Marisa.

domingo, 25 de octubre de 2015

LOS GRITOS DE LOS LOROS Y DE LOS GUACAMAYOS


Eran personas muy capaces que sabían labrar la tierra, realizar trabajos agrícolas, hilar y tejer la lana y el algodón, emplear la piedra en las construcciones, trabajar el oro, la plata y otros metales, y que poseían otros mil conocimientos muy útiles. Al llegar, observaron que en casi todas las cabañas de los naturales se tenían en gran estima y se criaban loros y guacamayos, que ponían una nota de alegría con su plumaje vistoso de tan hermosos y brillantes colores y con los graciosos sonidos que salían de sus gargantas cuando querían imitar el lenguaje de sus dueños, que era el que se hablaba en la región. Los enviados de los incas, por su parte, hablaban su propia lengua, y tuvieron que realizar grandes esfuerzos para llegar a entenderse con los naturales. Esos loros y guacamayos, que por su condición de animales domésticos ocupaban un lugar en las cabañas, asistían a las lecciones impartidas por los quichuas a sus dueños, aprendiendo ellos al mismo tiempo y gracias a las sucesivas repeticiones, el nuevo idioma usado por los extranjeros. Esta adquisición dio a esos loros y guacamayos la creencia de su superioridad sobre sus hermanos de la selva y trataron en toda forma de ponerla en evidencia. Para ello, hacían sus escapadas al bosque donde eran muy bien recibidos por los que allí vivían en abundancia. Bien recibidos y muy agasajados al llegar; no así cuando los visitantes, haciendo alarde de su sabiduría, les hablaban en quichua, lengua que los de la selva no habían oído jamás. Entonces, la cordialidad terminaba. Era el momento en que estos últimos, corrigiendo a los visitantes, empleaban su propia lengua en un tono más alto, tratando de imponerse por la potencia de su voz, ya que carecían de razón. No se amilanaban los recién llegados ante ese despliegue de energía, y ellos, por su parte, levantaban más aún la suya, con el mismo fin. Dando pruebas de su falta de inteligencia, ninguno de los dos grupos cedía, de manera que, pasados algunos instantes, aquello era una algarabía de gritos ininteligibles, cada vez más intensos y destemplados, que convertían la amistosa visita en el más original y singular de los torneos. Estos torneos recién terminaban cuando los visitantes, cargados con toda su sabiduría y presunción, emprendían el regreso a sus respectivas viviendas. Desde entonces, según cuenta esta antigua leyenda, loros y guacamayos no se han puesto de acuerdo, todavía, en sus discusiones. Es por esto que en los bosques, donde se hallan en abundancia, se sigue oyendo esa confusión de gritos estridentes con que, a falta de razón y de entendimiento, cada uno quiere imponerse a los demás.

viernes, 23 de octubre de 2015

Por qué de los Árboles Nativos


Por qué de los Árboles Nativos Los bosques nativos traen beneficios a los sistemas productivos El bosque nativo cumple funciones imprescindibles para el normal desempeño de la vida, cuando éste desaparece, el suelo queda a merced de las adversidades climáticas, generando daños irreparables. Surge entonces la posibilidad de generar un cambio en los sistemas productivos manteniendo y aumentando la superficie del monte nativo y extender sus beneficios a todo el sistema. El bosque nativo, es un ecosistema con predominio de especies arbóreas nativas maduras con diversas especies de flora y fauna en conjunto con el medio que las rodea; brinda numerosos servicios ambientales que son utilizados por toda la población. Marisa.

martes, 20 de octubre de 2015

Las plantas autóctonas (o nativas)


Las plantas autóctonas (o nativas) son importantes para mantener la estabilidad de los ecosistemas. Cuando hablamos de plantas nativas, indígenas o autóctonas, no nos referimos a una nación, sino a la región natural. A continuación veremos la importancia de conservar y sembrar las plantas autóctonas de cada región: Las plantas nativas, tienen insectos asociados que además de controlar su crecimiento (porque las comen, entonces no se hacen plaga), sirven de alimento para otros animales. Las plantas, exóticas se pueden transformar en plaga (ya que existen menos insectos o animales que puedan alimentarse de ellas. El uso del agua que hacen las autóctonas está adaptado y controlado, en cambio las plantas exóticas consumen más agua. Las autóctonas están acostumbradas a las condiciones climáticas, inundación, sequía y tipo de suelo. Las exóticas muchas veces no aguantan las condiciones físicas y biológicas del nuevo lugar y mueren. Algunas especies acuáticas y palustres, que crecen densamente en las riberas de los ríos, sirven de refugio para aves y otras especies de fauna acuática, que purifican las aguas. Las plantas exóticas actúan como rivales, ya que muchas veces se convierten en predadoras, portadoras de enfermedades o que trastornan el hábitat natural. Marisa.

lunes, 19 de octubre de 2015

La leyenda de la caraguatá


Leyenda relata la historia de la flor de la caraguatá (rojo corazón legendario). Después de pasar una noche intranquila y cuando apenas había amanecido, una joven india se dirigió al río para beber porque una sed intensa la acosaba. La niebla desplegaba su bordado encaje sobre el lugar, el río rizaba su fresca corriente, y la jovencita se echó de bruces y comenzó a beber con fruición. Al ponerse de pie descubrió un bulto a su lado; con curiosidad lo observó de cerca aprovechando que el sol naciente, con sus tintes rojos, alejaba la neblina. Así, sorprendida, pudo contemplar a un joven hermoso que dormía en la orilla; su primera reacción fue huir, pero era tan bello que no pudo dejar de observarlo. Éste despertó y, sorprendido, clavó su mirada penetrante en ella, dio un salto y la apretó entre sus brazos. Desesperada al ver los adornos plumarios que llevaba el joven, porque reconoció que pertenecían a una tribu enemiga, trató inútilmente de desasirse de esos brazos fuertes que parecían de piedra. Ambos hablaron y sintieron que un sentimiento extraño les embargaba. Acordaron volver a encontrarse y así lo hicieron en varias oportunidades, protegidos por los negros pabellones de la noche que templaba el desvelo de la fiebre de amor que los consumía. Una noche en que estaban planeando huir, ya que el gran amor que sentían no sería aprobado por ninguna de sus tribus, vieron caer una estrella fugaz. Se preguntaron si esa luminosidad efímera sería anuncio de ventura o presagio de dolor. Decidieron huir a la noche siguiente porque el peligro aumentaba en cada jornada y no deseaban que la lumbre sensitiva del amor que sentían fuera apagada por la incomprensión de los suyos. La actitud extraña de la jovencita, quien se mostraba silenciosa, como si estuviera ausente y rehuía a los jóvenes guerreros que la pretendían, comía poco y solía desaparecer de noche, provocó sospechas en uno de sus hermanos. Cuando ella salió para encontrarse con su amado y huir, éste la siguió sin que la joven se percatara. Al encontrarse, los enamorados se abrazaron y de improviso un rugido airado surgió de la espesura y la figura del hermano iluminado por la luna emergió apuntándoles con el acto que, tensado, anunciaba el inminente disparo de la flecha que atravesaría ambos cuerpos. El enamorado se desprendió del abrazo y la protegió con su cuerpo. La flecha lo traspasó y cayó muerto a los pies de su amada. Nadie pudo arrancar del lugar a la jovencita, que pasó la noche llorando en su desvelo, en horas de eterna amargura la dicha que perdió. Cuando la aurora, con su bello resplandor, coloreaba el monte, el cuerpo del muerto se abrió y surgió su corazón. Pendió de él hasta que se fue convirtiendo en una planta desconocida en la que se posó transformado en una roja flor. Este es el origen de la flor del caraguatá, que nació para verter la misteriosa esencia del consuelo en el espíritu atribulado de la amada.

La aldea guaraní pos colombinas


Tekoa, la aldea guaraní Era el centro de organización de la vida política. Ubicada siempre cerca de un curso de agua, cada a la dea tenía espacios propios y bien definidos para cazar, pescar y cultivar, y nadie de otro grupo podía atravesarlos sin autorización. Las tekoas o aldeas eran verdaderas fortalezas rodeadas por empalizadas dobles y, a veces, fosos disimulados, con el interior erizado de estacas afiladas. Protegidas por estas defensas, se levantaban entre cuatro y ocho casas comunales o malocas, distribuidas alrededor de una amplia plaza donde transcurrían la vida social y las ceremonias. La maloca, de unos cincuenta metros de largo, tenía armazón de troncos y estaba techada con ramas y hojas de palmera. Podía albergar hasta doscientas personas pertenecientes a varias familias emparentadas entre sí, que formaban un mismo linaje o tevy. Las aldeas solían concentrar hasta mil personas y su cacique se denominaba tuvichá. Para ganarse el derecho de representar a toda la tekoa, el tuvichá debía reunir tres condiciones: ser el mas valiente, el mas generoso y el mejor orador de la comunidad. Las guerras no sólo le daban prestigio sino el derecho a obtener mujeres cautivas como botín. Como además el jete solía casarse con varias esposas, podía entonces llegar a tener quince, veinte o más mujeres y muchos hijos. De este modo, disponía del apoyo de numerosos parientes políticos, que lo ayudaban a trabajar más parcelas de tierra y lograr más cosechas. Gracias a eso, podía demostrar su generosidad con quien lo necesitara en su tekoa, y también destacarse en las tiestas, donde podía ofrecer abundantes bebidas (preparadas por sus muchas esposas) y gran cantidad de carne (cazada por sus muchos cuñados). Por otro lado, el tuvichá debía ser buen orador, ya que no daba órdenes a su pueblo sino que debía convencerlo. Y si algún linaje estaba descontento, podía abandonar la tekoa, unirse a otra aldea o fundar una nueva. Algunos tuvichás se transformaron en líderes de regiones enteras y organizaban ciertas actividades en común con otras aldeas, como expediciones guerreras, largas migraciones y celebraciones rituales. En la entrada de la aldea, postes adornados con cráneos de enemigos recordaban el coraje de los guerreros. Atrás, a la izquierda, el desmonte de un campo. Marisa.

jueves, 15 de octubre de 2015

Leyenda el caburé o cabureí


El caburé o cabureí es un pájaro de la región chaqueña de gran ascendencia sobre las demás aves de la selva. Se dice que a su llamado acuden todos los pájaros de la floresta entre los que elige su víctima. Esta triste fama del caburé ha servido para que la gente le atribuyera poderes desconocidos y utilice sus plumas como "payés" o amuletos, para obtener ventajas espirituales y materiales, suerte en el amor, en el juego, en la guerra, etc. Es creencia. Que esos amuletos colgados sobre el pecho, dan un poder irresistible a quien los lleva. En esta larga guerra entre Dios y el Demonio que culminará en el Juicio Final, sucedió una vez que Tupang (Dios), Qreó un hermoso pájaro, Señor y Rey de los cantores. Lo hizo magnífico, como todas sus creaciones, deslumbrante, y de voz maravillosa, para que las demás avecillas, en un anhelo de superación emularan entre sí para alcanzar su voz, su porte y donosura. Pronto el caburé difundió el sortilegio divino de su voz, hechizando con su canto a todos los moradores de la selva que le rodeaban, embelesados, dominados por la magia de sus trinos. Así fue el caburé en un principio y así le conocieron generaciones y generaciones de aves de la selva y la floresta. Pero el Rey de los cantores tenía un talón de Aquiles, un punto vulnerable como todos los elegidos. No debía ser sorprendido durante el sueño a solas. Pero una noche, por conjuro de los hados negros, el hermoso cantor se encontró solo en la espesura. Había desgranado todo el día el concierto prodigioso de su voz, y fatigado, quedó dormido. Aprovechó Añang esta ocasión única y le introdujo el maleficio. Al 'ía siguiente el caburé ya no era el mismo. Su voz había degenerado y su mansedumbre se había trocado en ansias incontenibles de crimen. Ya no cantó más para embelesar. a las avecillas de Dios, sino para elegir su presa. Este cambio psíquico, trajo también lentamente su cambio físico. El caburé, pervertido, criminal, maldito, perdió sus hermosas formas tomando un aspecto vulgar. Pero las humildes avecitas de la selva, por efecto todavía de aquel influjo mágico que Tupang le dió, acuden a su llamado fatal, donde pagan con la vida su devoción a la melodía y la belleza. . .

miércoles, 14 de octubre de 2015

Vivienda guaraní


Viviendas: al ser sedentarios podían construir grandes casas comunitarias hechas con troncos y hojas y en ella habitaban varias familias relacionadas. Las aldeas se formaban con 4 y hasta 8 casas, y se rodeaban con empalizadas. En las regiones guaraníes del norte, las casas eran más pequeñas, cilíndricas y con paredes de barro y paja. Marisa.

miércoles, 7 de octubre de 2015

La leyenda de la Calandria


La leyenda de la Calandria Cuenta la leyenda, que la Calandria, era una joven muy hermosa llamada Quereminca, cuyos encantos enamoraban a los jóvenes. Ella encendía el fuego de la pasión en ellos para luego desdeñarlos. Desesperados, algunos de ellos se mataron. Pero un joven, Sumagkai, creyéndose capaz de hacerse amar, lo logró, pero, al poco tiempo Quereminca se cansó y empezó mirar a otros. Su enamorado, triste y desesperado, lloró su pena, la que se convirtió en odio y venganza. Invocó a todas las fuerzas ocultas para vengar su amor, y el castigo llegó: Quereminca fue convertida en ave, la Calandria, tan cantora como bella había sido, y con un poder de imitación especial, pues las Calandrias imitan a el canto de todos los pájaros y todos los rumores de la selva. Al escuchar los diferentes cantos, se le acercan todos tipos de pájaros buscando una pareja, a las cuales desconcierta. Digan lo que digan de vos, hermosa Calandria, sigue cantando, porque tu canto en los amaneceres y atardeceres, es inigualable!!!!