viernes, 9 de agosto de 2019

Fueron -son- los guaraníes.


Conocieron -como pocos- los secretos de la selva: la hoja que cura, el veneno que mata, el panal escondido, el pez que se mueve bajo el agua barrosa, el animal que sirve para alimentarse... Supieron cultivar la tierra sin estropearla. Viajaron sin perderse por un gigantesco laberinto de árboles y ríos. Fueron grandes, temibles guerreros. Y también buscaron la perfección del alma y creyeron que -con fe y sacrificios- se podía llegar a la Tierra Sin Mal, ofrecida por un dios cuyas primeras creaciones habían sido el lenguaje humano y el amor a los demás. Fueron -son- los guaraníes. Marisa.

lunes, 5 de agosto de 2019

LEYENDA DEL ISONDÚ


En la inmensa región que se extiende desde el Paraná al Uruguay, existen maravillosos resplandores, que en las noches se mueven, lentamente, en fantásticas procesiones luminosas. Todos saben que es el isondú, un insecto cuya belleza es extraordinaria, por la luz que irradia su cuerpo y tiene entre los guaraníes, una hermosa leyenda: En su origen, el isondú, fue un gallardo y apuesto joven, que habitaba en aquella vasta región de frondosa vegetación y fértiles tierras. Este joven, de conducta intachable y de apuesta presencia, atraía a todas las doncellas que se enamoraban perdidamente de él. Los demás hombres, sintiéndose despreciados, se llenaron de coraje y se reunieron tratando de buscar una solución a aquel problema. De nada tenían para acusarle, porque no había cometido ningún desafuero, ni podía ser culpable de su perfección física; Habían intentado que cayera en el vicio, pero se habían estrellado ante su temple de acero. Sin embargo , había que eliminar fuera como fuera a aquél ser perfecto, que desviaba hacia él los corazones de todas las ¨ cuñás ¨ o doncellas. Todos los jóvenes, amarillos por la envidia, resolvieron matarle, y apostados una noche de luna tras los árboles del bosque por dónde él tenía que pasar, esperaron a que llegara y le sorprendieron por la espalda , cayendo sobre el indefenso joven y asestándole veintidós puñaladas en todo el cuerpo, por cuyas heridas brotaban chorros de sangre, que empaparon la tierra hasta dejarle exangüe. Pero, antes de exhalar su último aliento, vieron los mozos, aterrorizados, que el cuerpo del mancebo se transformaba en un pequeño insecto de maravillosos resplandores, saliendo una misteriosa luz por cada una de las heridas que había recibido. En la herida del corazón se formó la cabeza del gusano, que emitía una fantástica luminosidad roja, como un rubí. Los asesinos, asustados ante el prodigio, marcharon apesadumbrados de su crimen, y tuvieron que contemplar durante todas las noches de su vida aquel resplandor siniestro que les recordaba su maldad y torturaba su conciencia, no volviendo a recobrar jamás la calma. Desde entonces, grupos inmensos de isondúes, pueblan de un fantástico resplandor, durante las noches, el bosque, convirtiéndolo en un paraje encantado. Logrando atrapar un isondú o gusano de luz, se ve que tiene once lucecitas de cada lado de su cuerpo y son los vestigios de las veintidós puñaladas recibidas, y la luz roja de la cabeza es el corazón de aquel hermoso joven que despertó los celos de los demás hombres...

jueves, 11 de julio de 2019

Ruinas de San Ignacio (Misiones).


Entre la espesa selva misionera se alza el relieve de las ruinas de la Reducción de San Ignacio, los restos de una civilización diseñada por jesuitas y construida por manos Guaraníes que descolló por su eficiencia hace casi 400 años y por eso mismo debió perecer. La fachada de su templo fue realizada íntegramente con arenisca rosada en 1610 y su diseño barroco americano fue reconstruido por un grupo de científicos durante el siglo pasado. Es que la reducción había estado sepultada bajo la jungla durante casi dos siglos. Las ruínas del conjunto han quedado insertas en el trazado del actual pueblo de San Ignacio. Fuera del perímetro cercado se encuentran partes del núcleo urbano y, más allá, vestigios de distintas obras complementarias, como canalizaciones y tajamares. La planta urbana de la misión (tipología que se repetía en todas las demas), se organizaba alrededor de la plaza y estaba presidida por el conjunto que integraban el cabildo y el templo mayor, con baptisterio y sacristía, a uno de cuyos costados se ubicaban la casa de los padres, la escuela, el refectorio, el patio de los talleres y depósitos; y al otro, el cementerio, la huerta y el coty-guazu. Las tiras de vivienda de los indios, con sus dobles galerías, completaban los límites de la plaza. La entrada principal, desde el norte, era una calle central cuya perspectiva, focalizada en la portada del templo, manifiesta la concepción barroca con que se estructuraba el espacio urbano en las misiones. El templo mayor, de tres naves, fue construído con piedras de asperón rojo de la zona, que originalmente estaban asentadas con perfecto ajuste, sin argamasa; la cubierta era de tejas, a dos aguas, sostenida por estructura de madera. Elaborados diseños en piedra labrada destacaban los sectores principales del templo, como el portal de entrada, el de la sacristía, y el que conectaba el templo con la escuela. En las figuras de ángeles, palomas y motivos de la flora local se aprecia la impronta guaraní. Muy interesante es el diseño de otros elementos arquitectónicos, como los pisos y balaustres. San Ignacio ha sido declarado como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

LEYENDA DEL CAMALOTE Aguapey


LEYENDA DEL CAMALOTE Es el camalote una planta acuática, que prospera en los grandes ríos de América del Sur. También se llama camalote al conjunto de estas plantas que, enredadas con otras de diferentes especies, forman como islas flotantes. En realidad integran el camalote o el camalotal como también se le llama, troncos de árboles y plantas acuáticas de toda variedad y especie. La corriente del río los arrastra y aumentan de tamaño constantemente. Una vieja leyenda guaraní le atribuye al camalote el siguiente origen: Una joven india se enamoró de un soldado español que llegó junto con los primeros conquistadores. Pero vióse éste obligado a alejarse precipitadamente un día, y a despedirlo fue la joven hasta la orilla del río. La suave corriente empujó hacia el sur la embarcación y se perdió muy pronto en medio de la selva. Mucho lloró la india y más porque sabía que, como fruto de sus amores no tardaría en ser madre, lo que le acarrearía el repudio de su tribu. Todas las mañanas y todos los atardeceres se llegaba hasta el río esperando el retorno de su amado. Desesperada en la espera inútil, imploró humildemente a los dioses que la ayudaran en su triste situación. Apiadados éstos la convirtieron en la planta de camalote que constantemente baja del alto de los ríos surcando todos los cauces en busca de su amado.-

jueves, 30 de mayo de 2019

LA LEYENDA DEL MATE Y LA LUNA


Los guaraníes cuentan que la luna, Yacy paseaba desde siempre por los cielos nocturnos, observando curiosa los bosques, las lagunas, el río y los esteros desde lo alto. Cada día contemplaba su belleza como una niña que está conociendo el mundo por primera vez. Sin embargo, a sus oídos fueron llegando los relatos de quienes habían visitado el mundo y que le iban contando de la vida de los animales, de la belleza de las flores, del canto de los grillos, el piar de las aves, del sonido del río… y la luna fue tornándose cada vez más curiosa y con deseos de visitar la tierra. Así que un día se decidió y, junto con Araí , la nube, fue a pedirle autorización a Kuaray, el Sol, para que las dejase bajar un día a la tierra para así poder contemplar de cerca las bellezas del mundo. El dios Sol se mostró reacio a dejarlas partir, pero por fin cedió y las dejó marchar. Sólo les impuso una condición: en la tierra serían vulnerables a los peligros de la selva como cualquier humano, aunque también serían invisibles para estos. Luego las dejó partir. Fue así como la luna, Yacy, llegó un día a la tierra. Y junto con Araí fueron visitando los lugares que veían desde las alturas, maravillándose a cada paso. Observaron de cerca como las arañas tejían sus redes, sintieron el frío del agua del río, tocaron la tierra roja con sus manos. Tan absortas en su mundo estaban ambas diosas que no se percataron de la acechanza de un yaguareté que las seguía de cerca. El felino estaba hambriento y quería comer, por lo que en un momento largó el zarpazo para atrapar a las mujeres. En el momento justo cuando estaba por alcanzarlas, el animal fue alcanzado por una flecha lanzada por un joven cazador guaraní, que justo pasaba por el lugar, y que sin saberlo, salvó la vida de las diosas. El joven cansado por la búsqueda, pero feliz por su conquista, decidió descansar al pie de un árbol, antes de regresar a la tribu. Y entonces se durmió. Y en sus sueños fue visitado por las diosas que, vestidas de blanco, le hablaron con cariño. Yacy le dijo que como símbolo de gratitud, cuando llegue a su tribu, encontrará un arbusto a la entrada que nunca antes había visto. Le dijo como hacer con sus hojas para preparar una infusión que uniría a las personas de todas las tribus, como símbolo de hermandad y de confraternidad. Cuando se despertó y volvió con su gente, el joven cazador vio el arbusto a la entrada del campamento y siguiendo las instrucciones que la diosa le dio en sueños, el muchacho buscó una calabaza hueca, picó las hojas del arbusto, las puso dentro y llenó el cuenco con agua. Luego, con una pequeña caña tomó la bebida. Inmediatamente compartió la infusión con la gente de la tribu que observaban curiosos el trabajo del cazador. La calabaza fue pasando de mano en mano, y todos fueron tomando la infusión. Así nació el mate, que une a las personas, que es un símbolo de paz y confraternidad. Y que fue un regalo de la luna a los hombres para que compartan vivencias, para que fomenten su amistad, o para que disfruten un silencio compartido.

jueves, 18 de abril de 2019

Esteros del Ibera, Maravilla natural

Los esteros del Iberá (del guaraní: ý - berá, "agua - brillante") son una amplia red de arroyos, riachos, pantanos, lagunas y bañados que abarca entre 15 000 y 25 000 km² en la provincia de Corrientes, en el noreste de la República Argentina. Solo es superado en extensión por el Pantanal brasileño, con el cual forman el segundo humedal más grande del mundo, parte de un sistema hidrográfico mucho más extenso —el macrosistema del Iberá, de cerca de 1 300 000 ha— en el que se desarrolla un ecosistema subtropical de grandísima diversidad. Gracias a su peculiar geografía y al difícil acceso, la zona cuenta con una rica y variada población animal. La fauna autóctona incluyen numerosas especies amenazadas para las cuales éste es uno de los últimos hábitats remanentes, entre las que se encuentran el ciervo de los pantanos (Blastoceros dichotomous), el venado de las Pampas (Ozotocerus bezoarticus), el carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris), el lobo de crin o aguará guazú (Chrysocyon brachiurus), el yacaré overo (Caiman latirostris) y negro (Caiman yacare), la boa curiyú (Eunectes notaeus) y el lobito de río (Lontra longicaudis), los monos aulladores (o carayás), así como una enorme variedad de aves. La ictiofauna también es muy variada y abundante, sobresaliendo los dorados, armados, surubís, pacús, mojarras, tarariras y palometas. Los yaguaretés parecen haber sido extinguidos en esta zona durante la primera mitad del siglo XX. La exuberante flora local incluye numerosas especies acuáticas como el camalote, y el irupé —que dan lugar al fenómeno de los embalsados, auténticas islas flotantes que complican la geografía de las lagunas— además de extensos pirizales Estructura hidrográficaA lo largo del arco de la zona pueden distinguirse varias lagunas o esteros permanentes de diversas extensión, de las cuales las más amplias son la epónima Iberá, y la laguna Luna, a cuyas orillas se ubica el pueblo de Colonia Carlos Pellegrini, la base más recomendable para visitar la región. Las lagunas Fernández, Galarza, Medina, Paraná y Trin superan también los 15 km²;. El sistema de lagunas es de muy escasa profundidad, por lo general, aunque en épocas de creciente pueden alcanzar los tres metros. Con ellas se alternan escasas áreas de tierra seca, mayormente lomadas bajas y arenosas, y una gran extensión de bañados, es decir, terreno anegable o anegado. El perfil exacto de la superficie firme varía constantemente; sumado a la continuidad visual entre la tierra firme y las cañadas —dada tanto por la gran cantidad de vegetación semisumergida como por la formación de embalsados, enmarañadas formaciones de vegetación flotante a las que la acumulación de tierra de origen eólico y el entrelazamiento de las raíces dota de solidez suficiente para caminar sobre ellas—, la orientación se hace extremadamente difícil. El clima es netamente subtropical. El invierno es relativamente seco, con temperaturas mínimas que llegan a -5 °C, y fuertes precipitaciontes durante el otoño y la primavera. El verano es también húmedo y muy caluroso, con máximas que pueden superar los 45 °C. Las precipitaciones anuales rondan los 1.700 mm.

jueves, 11 de abril de 2019

El Yaguareté .


El Yaguareté . En la cultura precolombina Guerrero ocelotl o guerrero jaguar. Esta especie ha sido objeto de culto por gran parte de las culturas indígenas de México, América Central y Sudamérica. Los félidos en general fueron considerados como criaturas mágicas por muchas culturas en todo el mundo a lo largo de la historia. Panthera onca, además de ser el félido más grande de América, destaca por su fortaleza, andar sigiloso, gran habilidad para la caza y notable velocidad, por lo que es considerado con habilidades sobrenaturales y forma parte importante en los rituales de los chamanes. La Verdadera Fiera" en Guaraní, Rey de las selvas tropicales y subtropicales de América, es el mayor félido del continente y el tercero del mundo. Estupendo nadador, caminante incansable, es el predador mejor dotado del nuevo mundo. Su capacidad de adaptación le permite vivir en la selva mas espesa como en sabanas abiertas o zonas anegadas. Si bien prefiere las grandes presas como jóvenes tapires, corzuelas, pecaríes y pacas, también devora lagartos y serpientes, pequeños roedores y hasta aves menores, captura animales netamente arborícolas como los monos, pesca en ríos y arroyos y, en ocasiones, comen algún fruto. Hay ejemplares melánicos, es decir, totalmente negros (en Misiones se conocen algunos casos) y en Paraguay se vió alguno albino, pero es muy raro. Frecuenta gran variedad de ambientes, bosques tupidos, tacuarales, picadas, caminos y, en especial, sitios cercanos al agua (costas fluviales, esteros, bañados, etc El Yaguareté es un morador solitario. No existen datos suficientes que determinen el tamaño de su territorio ni cómo lo delimita. Vive solo, ya que los individuos de ambos sexos se juntan únicamente durante la época se celo. En algunos casos parece señalar su territorio mediante rugidos y también lo hace con excrementos o arañando los troncos de los árboles. El tamaño de estos territorios es variable. Crespo, por ejemplo, calculó una densidad de un animal cada 55 Km. cuadrados en Iguazú, con una población aproximada de entre 10 y 15 ejemplares. En el Mato Grosso brasileño, cerca de la frontera con Bolivia, Schaller colocó radiotransmisores a varios ejemplares y estimó que los territorios de las hembras tenían entre 25 y 38 kilómetros cuadrados y los de los machos más del doble. Se observó que existía una superposición en los territorios de varias hembras, y que el de un macho podía incluir a los de varias hembras. Otros estudios efectuados en México señalan territorios de entre 2 y 5 kilómetros cuadrados, poniendo en evidencia las oscilaciones que se manifiestan en este aspecto según las variaciones en los distintos hábitats ocupados. Se han encontrado además animales viejos en lugares alejados de su área normal, y se supone que pueden haber sido desplazados por machos jóvenes. en abril 23, 2012 5 comentarios: Enlaces a esta entrada

Significa lo que arbolo siente 😭

Esta estatua fue realizada para protestar contra la deforestación en el Amazonas. Queremos hacerla circular para unirnos a la ′′ elogiable ...