jueves, 19 de noviembre de 2015

LEYENDA GUARANÍ DE LA YERBA MATE


Se dice que antes de que Yací bajara, los hombres estaban tan ocupados en sus propios quehaceres que apenas se miraban o conversaban un poco. Yací era inmensa, refulgente, poderosa. Era magia y luz. Porque Yací era la luna, y plantada sobre el firmamento, alumbraba cada noche las copas de los árboles y los caminos, pintaba de color plata el curso de los ríos y revelaba los sonidos, que sigilosos y aterrorizantes, se escondían en la penumbra de la selva. Una mañana Yací bajó a la tierra, acompañada por la nube Araí. Convertidas en muchachas, caminaron por los senderos apartados de la aldea, entre el laberinto de sauces, lapachos, cedros y palmeras. Y entonces, de improviso, se presentó un yaguareté. Con mirada tranquila y desafiante. El paso lento y decidido. Las zarpas listas para ser clavadas y las fauces dispuestas a atacar. Pero una flecha atravesó como la luz el corazón de la bestia. Yací y Araí no acababan de entender lo sucedido cuando vieron a un viejo cazador que desde el otro extremo de la selva las saludaba con un gesto amistoso. El hombre dio media vuelta y se retiró en silencio. Aquella noche, mientras dormía en su hamaca bajo la luz de la luna, el viejo cazador tuvo un sueño revelador. Volvió a ver el yaguareté agazapado y la fragilidad de las dos jóvenes que había salvado aquella tarde, aunque esta vez le hablaron: ─Somos Yací y Araí, y queremos recompensarte por lo que has hecho. Mañana cuando despiertes encontrarás en la puerta de tu casa una planta nueva. Su nombre es Caá, y tiene la propiedad de acercar los corazones de los hombres. Para ello, debes tostar y moler sus hojas. Prepara una infusión y compártela con tu gente: es el premio por la amistad que demostraste esta tarde a dos desconocidas. En efecto, a la mañana siguiente el hombre halló la planta y siguió las instrucciones que en sueños se le habían dado. Colocó la infusión en una calabaza hueca y con una caña fina probó la bebida. Y la compartió. Aquel día los hombres, entre mate y mate, conocieron las horas compartidas y nunca más quisieron volver a estar solos.

martes, 17 de noviembre de 2015

Leyenda del maní Mandubí.


Un hombre salió a cazar porque les apuraba el hambre a él y su familia. Estuvo vagando mucho tiempo en el monte sin hallar pieza alguna de las que acostumbraban atrapar; se aproximó al río y tampoco tuvo suerte con la pesca. El sol había caído bastante, motivo por el que tuvo que emprender el regreso; volvía triste porque estaba con las manos vacías. Al llegar a la puerta de su choza advirtió que su mujer y sus hijos también habían salido a buscar cosas de comer; todavía no habían vuelto. Pero, en la puerta de la casa había una hermosa joven, de largos cabellos negros, tan largos y abundantes que le cubrían el cuerpo desnudo. La muchacha peinaba su cabellera lenta y suavemente. El hombre, sorprendido, le preguntó quién era y qué hacía allí; la mujer, con dulce sonrisa le contestó: — He venido a ayudarte para que tengas comida siempre. Por eso peino mis cabellos. Y, mientras así hablaba, continuó arreglando la hermosa guedeja que parecía realmente un vestido por lo abundante. De pronto fueron apareciendo, por arte de magia, unas vainas cortas y gruesas de color pardo. A medida que pasaba el tiempo la cantidad de vainitas aumentaba entre los cabellos. Pronto con ellas se hizo un apreciable montón. Las tonalidades rojizas del sol en el horizonte anunciaban su próximo ocaso. Ante la admiración del cansado hombre, la cantidad de canutitos de maní aumentaba en volumen de manera prodigiosa. Finalmente terminó por ocultar completamente a la misteriosa mujer que, así, desapareció. Antes de irse, sin embargo, recomendó al asombrado mosetén, que tostara los granos y los cuidara de los ratones porque, el día que esos animalitos metieran el hocico en el delicioso fruto, el encanto desaparecía y los hombres podrían sentir hambre otra vez. Cesó el momento del encantamiento. Se escucharon voces de gente que se acercaba a la choza. Llegaron luego, la mujer y los hijos del mosetén, extenuados por la larga y casi infructuosa jornada. Todos quedaron sorprendidos de hallar al jefe de la casa radiante de felicidad; se maravillaron más aún de la historia que les refirió. Pasó el tiempo y, por un descuido de la familia, los ratones se comieron parte del maní que guardaban en la casa, perdiendo, éste, la fuerza de reproducir la parte que se utilizaba. Resultó entonces que el montón mágico decrecía. Cuando no quedaba sino unas cuantas vainitas, decidieron cultivarlas para evitar que se acabara definitivamente. De ese modo nació la agricultura y, los Mosetenes, aseguraron la existencia de un recurso alimenticio llamado maní.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Bromelia Billbergia

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Bromelia Billbergia Billbergia La mayoría de las especies de Billbergia tienen una inflorescencia pendiente. Las flores tienen muchas veces una variedad de colores como púrpura, rosado, azul, amarillo, verde o blanco, y crecen desde el corazón de la roseta. La Billbergia tiene menos hojas que las otras Bromelias. Las hojas pueden ser manchadas, rayadas, policromadas o simplemente verdes. Las Billbergias crecen muchas veces pero durante corto período, con flores muchas veces bastante espectaculares. Las Billbergias provienen de las selvas vírgenes tropicales de México hasta el Sur de Brasil y el Norte de Argentina. Viven de manera epífita en los árboles. Cuando caen de su árbol, echan raíces en el suelo y continúan creciendo ahí. Marisa.

martes, 10 de noviembre de 2015

Lágrimas de reina


Billbergia nutans Familia: Bromeliaceae Nombre vulgar: flor del poeta, lágrima de reina. Billbergia nutans (lágrimas de reina, avena de salón) es una epífita bromélida nativa de Brasil, Paraguay, Uruguay, Argentina. Forma grandes matas de hojas acintadas, verde oliva y brillantes plateadas, con tonos rojizos. Situarla en un lugar luminoso con luz filtrada durante el verano, en invierno el primer sol de la mañana es ideal para un desarrollo equilibrado. Es usada como planta ornamental, y es probablemente una de las más comunes Bromélidas. Es una planta de interior durable debido a resistir periodos de abandono. Protegerla los días de intenso calor del sol pleno, podría quemar sus hojas. Es sensible al frío por debajo de los 15 grados. En invierno disminuir los riegos, mantener el sustrato húmedo. Bromeliacea “muy conocida familia” Marisa.

Leyenda Clavel del aire

“Cuentan que en tiempos de la conquista, un oficial español se había enamorado de una india, hija de un cacique, llamada Shullca, pero era rechazado por ella cada vez que se acercaba a confiarle su amor. Despechado, comenzó entonces a perseguirla implacablemente. Una tarde la halló sola y se acercó sigilosamente, pero ella lo vio y comenzó a correr. Llegó un momento en que al frente de la indígena sólo había un árbol algarrobo y el abismo. Desesperada, se encaramó al árbol. Cuando él llegó le pidió buenamente que bajara, le dijo que la respetaría. Shullca, obstinada y pensando que el joven no cumpliría su palabra, subió hasta las últimas ramas y allí quedó, meciéndose con el viento de la tarde, entre el abismo y la montaña. El hombre trepó tras ella, sacó su puñal y la amenazó…. Menos aún pudo lograr lo que quería… Entonces, con rabia, le arrojó el arma, que se clavó en el corazón de Shullca, quien bajó los brazos, dobló la cabeza y como una paloma cayó al abismo… Tras ella cayó el oficial hispano. Una gota de sangre de la niña alcanzó, empero, a humedecer el tronco del árbol y allí nació el primer clavel del aire, que con su fragilidad y delicadeza recuerda por siempre a la virginal Shullca”

LA LEYENDA DEL CARPINCHO


Cerca de los Esteros del Iberá (1) vivía un mariscador (2) llamado Martín López. Hombre rudo y fuerte, de piel curtida por los soles, las lluvias y los vientos. Su existencia se desarrollaba en ese medio agreste pero al que se adaptaba perfectamente. Su rancho -pobre tacurú (3) de adobe y paja- lo cobijaba a él y a su mujer contra las inclemencias del tiempo. Los hijos ya se habían ido en busca de mejor fortuna, cansados de esa pobreza y de ese lugar inhóspito, quedando los padres solos, porque ya se hallaban habituados a ese sitio y a esa vida. Don Martín -como era conocido entre los demás mariscadores y en el pequeño boliche del poblado más cercano- disfrutaba cada vez que salía a mariscar en su vieja canoa, empuñando -no los remos- sino una vieja tacuara que hundía en el fondo del estero y con la que impulsaba su embarcación. Había construido junto a su rancho un pequeño depósito -rústico y precario- para el acopio de los productos de su faena. Allí se podían encontrar desde cueros de yacaré y de víboras de diversos tipos, hasta plumas de garza Cada tanto, Don Martín, cargaba su canoa con sus cueros y sus plumas, y los llevaba a vender a los compradores que venían para ese fin desde los centros poblados. Cuando el mariscador sentía en sus bolsillos el rollo de billetes, experimentaba la sensación de ser un hombre rico. Corría entonces, hasta el boliche y hacía su "provista", llevándole a su patrona: harina, grasa, almidón, fideos, yerba, azúcar... Pero, antes se quedaba a saborear con los amigos, unas copitas de caña mientras se jugaba unos partidos de truco. Esa era la vida humilde pero apacible de Don Martín. Su mujer -una mezcla de tuyutí (4) y miel lechiguana (5)- era su fiel compañera desde hacia varios años y jamás se quejaba de la soledad y la carencia de tantas cosas que podría haber tenido viviendo en otro lugar. Pero, un día, en que Don Martín había ido a vender sus cueros, ganó más dinero que de costumbre y bebió más de la cuenta, para festejar el hecho, se le hizo pronto de noche. Sucedió, entonces, que se levantó un viento fuerte y, como la canoa venía demasiado cargada de provisiones, al chocar con un embalsado (6), dio una vuelta campana, golpeando al hombre en la cabeza. Su cuerpo se hundió rápidamente y quedó atrapado entre las raíces y tallos de las plantas del estero, pereciendo ahogado. Su mujer se afligió mucho cuando la noche cayó sin que su marido regresara y tomando una lámpara de aceite salió a buscarlo. Sus pies se hundían entre el barro y la maraña. El viento le azotaba la cara y hacia volar su larga cabellera, cuando al pasar bajo el sauce, una de sus flexibles ramas agitadas por el vendaval, la golpeó brutalmente, tirándola al suelo, desmayada. La lámpara salió despedida por los aires y fue a destrozarse contra el tronco de otro árbol. El fuego tomó el cuerpo enseguida entre la maleza seca y la paja que la circundaba y se extendió hasta el lugar donde se hallaba la indefensa mujer. Su figura pronto fue una tea yaciente. El viento siguió soplando su furia descomunal hasta más de medianoche. Cuando las luces de la aurora empezaron a colorear de rosa el cielo sobre el estero, del agua apareció un roedor nunca visto, de piel gruesa y resistente que yendo, directamente hacia el sitio que se había incendiado de la noche anterior, se encontró con su hembra y juntos se dirigieron hacia un sector montuoso del estero. Nunca, los demás mariscadores, se pudieron explicar la repentina y misteriosa desaparición de Don Martín y su mujer.

jueves, 5 de noviembre de 2015

Lista de Especies y Variadas Tucanes


Los tucanes son aves de pelo y pico de colores muy llamativos por su brillantez y colorido. Su pico es largo, macizo con dientecillos como sierra llega a medir la tercera parte de su tamaño y es muy ligero por las numerosas cámaras que tiene por lo que no le dificulta el vuelo. Su lengua es muy larga (llega a medir hasta 14 cm), angosta, aplanada y termina en punta. Tiene alas pequeñas, cortas y redondeadas. La cola es cuadrada en unas especies y llama la atención la facilidad con que la mueve hacia arriba y abajo. Los ojos están rodeados por una piel que a veces es de colores vivos. Son aves sociables que viven en bandadas de alrededor de una docena. Toda su vida la pasan en los árboles y se alimenta con frutas, insectos y arañas. En ocasiones comen huevos y pajarillos recién nacidos de otras especies. En cautiverio comen orugas, insectos y carne molida. Para tragar hacen un movimiento brusco con la cabeza. La mayoría de los tucanes emiten un sonido monótono o producen un gorjeo muy primitivo. Hacen sus nidos en las cavidades de los árboles y ponen de 2 a 4 huevos de color blanco y el periodo de incubación es de 43 a 46 días. Los tucanes jóvenes tienen el pico más corto que los adultos pero en el plumaje hay pocas diferencias por edad o por sexo. Tucán toco (Ramphastos toco). Los antiguos ornitólogos dividían los tucanes en dos géneros: tucanes verdaderos y arasaris. Los de mayor tamaño son los ramphastos, alcanzan los 60 cm de longitud. Entre su variedad sobresale el tucán del Amazonas, de pico verde y buche rojo y así verdes especies del género indígena, que recorre los Andes en busca de alimento. Por su parte el aracari, frecuente en zoológicos y tiendas de animales vive en los bosques húmedos de México, América central, Colombia y Venezuela. Los tucanes verdaderos o ramphastos, son de gran tamaño tienen la cola cuadrada, el plumaje en gran parte negro y el pico de colores brillantes. Arasaris son más pequeños, su cola está escalonada, en forma de cuña y su plumaje es verde, rojo y amarillo. El increíble mundo de los Tucanes. Marisa.

martes, 3 de noviembre de 2015

Aves acuáticas fotos

Aves acuáticas Se pueden definir las aves acuáticas como aquellas que tienen caracteres adaptativos generales que responden a una evolución ligada a los medios acuáticos, ya sean costeros o continentales. Dentro de este amplio grupo, se diferencian dos tipos fundamentales: las vadeadoras El primero de ellos se corresponde con las antiguamente denominadas zancudas y comprende el orden de las garzas, cigüeñas y flamencos. Estas aves se caracterizan por tener patas muy largas que les permiten caminar por aguas poco profundas. y las nadadoras. Marisa.

Aves acuaticas


Aves acuaticas dibujadas. Marisa

viernes, 30 de octubre de 2015

Palmeras nativas

Palmeras nativas Arecastrum romanzoffiana: nativa del noreste de Argentina, sur de Brasil y Paraguay. Acrocomia aculeata: nativa de las regiones tropicales de América desde el sur de México y el Caribe al sur de Paraguay y norte de Argentina. Butia capitata: nativa de las zonas cálidas costeras del noreste de Argentina, sur de Brasil y Uruguay. Especie en extinción en Argentina. Butia yatay: nativa del noreste de Argentina, especie en extinción (está siendo terriblemente diezmada por los agricultores), sur de Brasil y Uruguay. Es la más alta de las Butias. Copernicia alba: nativa de la ecorregión del Gran Chaco (se extiende por Argentina, Bolivia, Brasil y Paraguay; entre los ríos Paraguay y Paraná y el Altiplano andino) sobre todo en la provincia de Formosa-Argentina y del Chaco paraguayo. El gran Chaco es la 2° región más grande de Sudamérica después de la amazónica. Trithrinax brasiliensis: nativa del noroeste argentino, Brasil, Paraguay y Uruguay. Especie en riesgo de extinción. Trithrinax campestris: nativa del noroeste argentino y de Uruguay. Marisa.

Palmeras nativas


Palmeras del Paraguay dibujo-de Pucke Colmilda-Rivarola. El dibujó fue su forma de rescatar su flora nativa. En esa época no había fotos. Marisa

jueves, 29 de octubre de 2015

El mainumbí (picaflor)


El picaflor es un hermoso y diminuto pajarillo de América, que ofrece el encanto de su plumaje, en el que se confunden los colores del iris. Tiene tres centímetros de largo. Su plumaje brillante de color verde azulado, con reflejos dorados en el cuerpo, la cabeza y el cuello, lo convierten en una verdadera joya alada. El pecho y el vientre son de color gris claro, y las alas y la cola, negro rojizo. Posee un pico largo y afilado que puede introducir con facilidad en las flores para tomar el néctar. Su verdadero nombre es pájaro mosca; pero nosotros lo llamamos "picaflor" porque siempre se lo ve libar el néctar de las flores, o "tente en el aire", porque nunca se posa en ninguna de ellas para tomar el alimento; otros le dicen “colibrí”. Los quechuas lo llaman quentí; los guaraníes, mainumbí.