jueves, 2 de enero de 2014

Fueron -son- los guaraníes.


Conocieron -como pocos- los secretos de la selva: la hoja que cura, el veneno que mata, el panal escondido, el pez que se mueve bajo el agua barrosa, el animal que sirve para alimentarse... Supieron cultivar la tierra sin estropearla. Viajaron sin perderse por un gigantesco laberinto de árboles y ríos. Fueron grandes, temibles guerreros. Y también buscaron la perfección del alma y creyeron que -con fe y sacrificios- se podía llegar a la Tierra Sin Mal, ofrecida por un dios cuyas primeras creaciones habían sido el lenguaje humano y el amor a los demás. Fueron -son- los guaraníes. Marisa.