martes, 28 de junio de 2016

Una de tantas leyendas: la PASIONARIA O MBURUCUYÁ


Esta hermosísima flor es denominada también como granadilla o flor de la pasión, se trata de una trepadora cuyo nombre científico es passiflora lo que significa justamente flor de la pasión. Crece en el norte húmedo del país y en toda la región del litoral, regada por abundantes aguas. Su flor resulta sumamente llamativa , y así es como , en el imaginario popular, se gestó una imagen a partir de sus exóticas formas: la apariencia de la corona de espinas que debió padecer Jesús en su calvario; luego, los clavos que lo fijaron en la cruz, sin faltar las llagas que ofendieron su cuerpo y las cuerdas con que lo sujetaron. En lo que se refiere a su fruto, es pequeño , ovoidal y de color anaranjado, y guarda en su interior unas semillas rojizas que se definen como las gotas de la sangre coagulada que el santo Cuerpo dejó manar . épocas coloniales, en las misiones del nordeste argentino arribó un sacerdote. El mismo atravesaba diariamente la selva en busca de indios para convertir a la nueva Fe. Y ocurrió que cierta vez, al cruzar un claro, oyó un apremiante sollozo infantil. Se trataba de una niña que se había resguardado entre las endebles ramas de un frágil árbol al ser acorralada por un fiero yaguareté. Dirigió el misionero sus pasos hacia el preciso sitio, atrayendo así sobre sí mismo el furioso ataque del yaguareté, en tanto instaba a gritos a la desesperada criatura a que huyera para ponerse salvo. En ese interín, la fiera, cambiando de presa rápidamente, se arrojó sobre el sacerdote quitándole la vida del modo más horrendo, a zarpazos y mordiscos. La abundante sangre que brotó del cuerpo del valiente hombre empapó el poroso suelo, y al poco tiempo emergió allí una planta, el mburucuyá o pasionaria, y su flor cumple con la misión de recordarle al mundo la belleza de quien sufre por el bien de los demás.

jueves, 23 de junio de 2016

A propósito de la noche de San Juan..


Extracto de Carpincheros de Augusto Roa Basto La primera noche que Margaret vio a los carpincheros fue la noche de San Juan. Por el río bajaban flotando llameantes islote. Los tres habitantes de la casa blanca corrieron hacia el talud para contemplar el extraordinario espectáculo. Las fogatas brotaban del agua misma… …-¿y el fuego Vati? - Son las fogatas de San Juan- explicó pacientemente el inmigrante a su hija - ¿Las hogueras de San Juan?. -Los habitantes de San Juan de Borjas las encienden esta noche en homenaje de su patrono. -¿Cómo sobre el agua?- siguió exigiendo Margaret. -No sobre el agua misma, Gretchen. Sobre camalotes. Son como balsas flotantes. Las acumulan en gran cantidad, las cargan con brazas de paja y ramazones secas, les pegan fuego y las hacen zarpar… Durante un buen trecho , el río brillaba como una serpiente de fuego caída de la noche mitológica …¿ Y los carpincheros arrastran esos fuegos con sus canoas? -No, Gretchen, bajan solos con sus canoas a que los fuegos del Santo chamusquen sus madera para darle suerte y tener una buena cacería durante todo el año. Es una vieja costumbre.

Pruebas de la noche de San Juan

La noche de San Juan, (el 23 de junio), es mágica y se espera con ansias. Es la noche que se debe dejar agua al sereno y beberla de madrugada para que el corazón y la mente se limpien. Es la noche que espera el campesino para azotar a los árboles flojos que no quieren dar frutos; en que los conjuros para el amor y la buena suerte surgen efecto y la madre naturaleza puede demostrar poderes insospechados. Asimismo, el folclore local sugiere que en en La Noche de San Juan la presencia demoníaca es más patente que en cualquier otra fecha del año, lo que se reconoce como la oportunidad para la realización de ciertos actos de brujería. ¿Eres supersticioso/a y no conoces los rituales que se realizan a medianoche?, entonces..continúa leyendo. En esta fecha se ponen en práctica diversas supersticiones, tales como: sentarse debajo de una higuera con una guitarra, poner papas debajo de la cama, poner tres papeles con deseos debajo de la almohada, echar esperma de vela en una fuente de agua, o leer el futuro en una yema de huevo, entre otras. 1.- Ver la flor de la higuera: dicen que la higuera florece por única vez en la víspera de San Juan a las doce de la noche, pero hay que estar muy atentos por que dura un instante, y desaparece. Quien logra aprisionarla entre sus manos, se enriquece y es feliz por toda una vida. 2.- En esta noche mágica se puede aprender a tocar guitarra, solo hay que colocarse bajo una higuera con una guitarra en los brazos, justo a las doce de la noche. No debe haber nadie cerca, sólo la persona interesada, y una mano invisible guiará la suya en el instrumento. 3.- Cuando el reloj da la última campanada de las doce de la noche, los jóvenes solteros, se debe asomar a la ventana y verán pasar a su futuro consorte en persona. 4.- Colocar en una fuente de agua fría esperma o plomo derretido, al enfriarse adoptaran ciertas formas donde se puede dilucidar la suerte. 5.- Hay que colocar 3 papas bajo la cama: una sin pelar, otra a medio pelar y la tercera pelada. Si se toma la sin pelar, tendrá mucho dinero en la vida, con la medio pelada pasará apuros económicos y si toca la pelada estará muy pobre durante el año. 6.- Poner frente a un espejo cubierto con un paño blanco una fuente con agua y junto a ella dos velas encendidas. A las doce de la noche se ven visiones en el agua. 7.- A las doce de la noche, derramar unas gotas de tinta sobre una hoja de papel blanco, luego doblarla en varias partes y dejar aplastada con un cojín o debajo de la almohada. A la mañana siguiente extender el papel y se verán figuras con algún mensaje. 8.- Para saber el nombre del futuro (a) novio, colocar 3 porotos en un frasco de vidrio con un poco de tierra o algodón mojado, asignándole a cada poroto el de un pretendiente. El poroto que amanezca más brotado revelará el nombre del futuro cónyuge. 9.- A las doce de la noche en punto se puede ver en el reflejo del espejo a Satanás, dispuesto a ofrecer fortuna a cambio del alma del cristiano. 10.- En un plato con agua colocar 2 agujas nuevas, separadas entre sí. Esperar unos minutos y si se juntan hay matrimonio para la persona que realiza esta prueba. Marisa.

lunes, 20 de junio de 2016

Plantas nativas que atraerán aves y mariposas


para conocer las plantas de la región en donde vive cada uno, le presentamos 10 especies de plantas nativas que atraerán aves y mariposas a su hogar: La verbena (Verbena bonariensis) es una hierba rústica perenne, que crece en cualquier tipo de suelos más o menos fértil. Sus flores violáceas purpúreas son polinizadas especialmente por mariposas (Lycaenidae, Hesperiidae). La rosa de río (Hibiscus striatus) presenta flores grandes y solitarias. La polinización es realizada por insectos. Se reproduce por semillas y se multiplica por estacas y división de matas. La oruga de la polilla lagarta rosada del algodonero (Platydra gossypiella) se alimenta de sus hojas. El ceibo (Erythrina crista-galli) es la flor nacional de Argentina y Uruguay. Atrae principalmente a picaflores. Además tiene fines medicinales (sedante, desinfectante, desodorante y antiinflamatorio), ya que contiene ciertos alcaloides. Marisa Son dos publicaciones-1

miércoles, 8 de junio de 2016

Leyenda La Tijereta (Jhuguay-Yetapá)


Tupa había decidido que las almas de los que morían y que debían llegar al cielo, lo hicieran volando con unas alitas que Él enviaba a la tierra por medio de sus emisarios. Claro que para los mortales esas alitas eran invisibles. Una vez que el alma llegaba al ibaga (cielo), Tupá destinaba esa alma a un ave que Él creaba con tal objeto, de acuerdo a las características que hubiera tenido en vida la persona a quien pertenecía. En un pueblito guaraní vivía Eíra (miel) con su madre. Ésta, que había quedado imposibilitada, dependía para todo de su hija, que a su vez se dedicaba a atenderla y cuidarla, ganándose la vida con su trabajo. Eíra era costurera, y para tener a mano la yetapá (tijera) que tantas veces necesitaba, la llevaba colgada a la cintura, sobre su blanco delantal, por medio de un cordón oscuro. Muy trabajadora y diligente, a Eíra nunca le faltaban vestidos para confeccionar, de manera que era muy común verla con tela y tijera, cortando nuevos trabajos. Se hubiera dicho que la tijera formaba parte de ella misma. Por la mañana, al levantarse y luego de haberse vestido, lo primero que hacía era atarla a su cintura teniéndola pronta para usarla en cualquier momento. Viejecita y enferma como estaba, y a pesar de los cuidados que le prodigara, la madre de la laboriosa Eíra murió una noche de invierno, cuando el frío era muy intenso y el viento soplaba con fuerza. Grande fue la pena de esta hija buena, dedicada siempre y únicamente a su madre y a su trabajo. Desde ese momento quedó sólo con su tarea, a la que se entregó con más ahínco que nunca tratando de distraerse, porque su pena era muy intensa y la desgracia sufrida la había abatido de tal forma que perdió el deseo de vivir. La tijera así suspendida acompañaba el ritmo de su paso y brillaba el reflejo de la luz, cuando la costurera se movía de un lugar a otro. No mucho tiempo después de la muerte de su madre, la dulce y sufrida costurera enfermó de tristeza y de dolor, tan gravemente que no fue posible salvarla. Eíra había sido siempre buena, excelente hija y laboriosa y diligente en sus tareas, por lo que Tupá llevó su anga (alma) al cielo. Allí creó para albergarla un pájaro de plumaje negro, con la garganta, el pecho y el vientre blancos. Omitió los matices alegres y brillantes considerando que su vida había sido humilde, opaca y oscura, aunque llena de bondad y sacrificio. Cuando Tupá hubo terminado su obra, Eíra se miró y miró a Tupá como intentando pedirle algo. El Dios bueno, que conoció su intención, dijo para animarla: -¿Qué deseas, Eíra? ¿Qué quieres pedirme? Conociendo la amplia bondad de Tupá, comenzó humilde y avergonzada a pedir... ¡ella que jamás había pedido nada! -Tupá... Dios bueno que complaces a los que te aman y respetan... yo desearía... -¿Qué es lo que quisieras, Eíra? -Tú sabes que durante toda mi vida sólo al trabajo me dediqué y quisiera tener un recuerdo de lo que me ayudó a vivir... -Dime, entonces... ¿qué es lo que deseas? -Yo desearía tener una tijerita que me recordara la que tanto usé en mi vida en la tierra y que contribuyó a que sostuviera a mi madre... Encontró Tupá muy de su agrado el pedido de la muchacha, por la intención que lo inspiraba, y tomando las plumas laterales de la cola las estiró hasta dar a la misma la apariencia de una yetapá, como lo deseara la costurera, otorgándole, además, la propiedad de abrirla y cerrarla a su voluntad, tal como hiciera durante tanto tiempo con la de metal con que cortara las telas. Por la semejanza, precisamente, que tiene la cola de esta ave con la tijera, la llamamos Jhuguay-Yetapá (tijereta). (Jhuguay: cola -Yetapá: Tijera).

lunes, 6 de junio de 2016

4. Bromeliads – Native varieties – Fauna & Flora of Paraguay and surroundings


To enjoy and make the most, the main thing to remember regarding the bromeliads, is that they are both; As epiphytic when they have very little land, and terrestrial bromeliads in the ground of their natural habitat. The epiphytic grows harmlessly upon another plant, such as a tree. The second kind grows on the ground, although stony deserts or chaparrals. The root system growth is quite reduced and it serves mainly as fastening device. Therefore, they are ideal to be grown in rather small pots. They need water and nutrients in abundance, which it’s absorbed through their leaves and central vessel. Most striking are their bright colors and large flowers that grow like a flame in the heart of the plant. These flowers can exhibit the most vibrant colors, red, yellow, orange, purple, and even bicolor. However, the Bromeliad is very special. It generally only blooms every two or three years. After flowering, the central rosette dies, but the advantage is that new sprouts are born around the single plant that will produce new growths. These sprouts can be transplanted to other pots when they reach a height of 15 centimeters or have been growing a few months. In addition, for the epiphytic variety, it’s recommended to treat them with acid substrate.

La leyenda del yaguareté


Ésta es una tradición que hunde sus raíces mucho más atrás de la conquista española. Más atrás, también, de la formación misma de la Nación Guaraní, porque expresa la necesidad del hombre (de todos los hombres) de entender y de aceptar su lado animal. Por eso casi todas las culturas, (sobre todo, en las que tienen una fuerte comunión con la naturaleza) han aparecido y aparecen estas transformaciones de hombres en fieras y de fieras en hombres. En nuestra América - desde México hasta el Río de la Plata- la fiera elegida ha sido siempre el jaguar, casi el único cazador que se atreve a competir frente a frente con el hombre, el mayor de los predadores. Porque el jaguar no es sólo la fuerza bruta burlada por la astucia del zorro. Es también el poderoso enemigo que asalta por sorpresa una víctima desprevenida, inferior en fuerza y frecuentemente indefensa; ni más ni menos que lo que hace un cazador o un guerrero. Y cazadores y guerreros siguieron siendo, a pesar del excelente desarrollo de su agricultura, los Guaraníes. Quizás por todo esto la tradición del yaguareté-abá sigue tan viva también en las poblaciones criollas y mestizas que, alejadas de las grandes ciudades, habitaban las provincias Argentinas de Entre Ríos, Corrientes, Misiones y gran parte de la República del Paraguay. Para los viejos pobladores - que aseguraban y aseguran conocerlo, y hasta haberlo visto- , el yaguareté-abá era siempre, o casi siempre, un indio viejo bautizado, ya hombre de pocas fuerzas, que necesitaba convertirse en tigre para vengar alguna afrenta grave. Y así describían la forma en que lograba la transformación: En lugar solitario, preferentemente de noche y en medio del monte, el viejo echaba en el suelo un cuero de tigre y se revolcaba sobre él, de izquierda a derecha, rezando al mismo tiempo un credo al revés. así recuperaba toda su potencia juvenil y animal y, convertido en fiera, estaba en condiciones de castigar a sus enemigos. Pero los muy conocedores agregaban algo más: Ese hombre transformado en el terrible felino no era exactamente igual que un jaguar, ya que tenía siempre la cola muy corta (era casi rabón) y carecía de pelos en la frente. Para volver a la forma humana, el hombre-tigre debía repetir la misma ceremonia: Revolcarse otra vez en secreto sobre el cuero de yaguareté, pero ahora de derecha a izquierda, y recitando el credo tal como se lo habían enseñado de chico en la capilla del pueblo o misión.