miércoles, 5 de mayo de 2010

Un queso con historia El queso Goya






Fue declarada ciudad en 1852 y su nombre se puso en homenaje a la mencionada pobladora doña Gregoria Morales de Olivera (doña Goya), quien poseía un comercio de venta general y era famosa por la elaboración de quesos.
La loma que como una faja ciñe a la ciudad de Goya, se hace más notable a simple vista porque está coronada por un extenso palmar de yatay (cocus yatay) al que debía su fundación la ciudad según la tradición…
Antiguamente, los buques a vela que hacían la carrera entre Buenos Aires, Corrientes y Asunción, al pasar por Goya paraban para comprar carne fresca y sobre todo queso, que fabricaba una mujer llamada doña Gregoria que allí vivía.
Estos quesos tenían un gusto particular y eran sumamente sabrosos porque los fabricaba con leche de las haciendas que pacían entre los palmares y comían el coco yatay, que le comunicaba ese sabor especial. Tanto renombre tomaron los famosos quesos de Doña Goya 8disminutivo de Gergoria) que cuando querían arribar a ese punto para comprar no decían “vamos a lo de Goya”, y tanto repetir esto quedó por fin bautizado naturalmente con el nombre de Goya…..
Descripción del queso Goya
El Queso Goya es un queso de pasta dura, semigraso a graso, con un contenido de humedad comprendido entre 27-35%, y de materia grasa entre 25-39% (semigraso) y 40-59.9% (graso) en el extracto seco. Se presenta en hormas de 3 a 5.5 kilogramos, cilíndricas de fases planas, de perfil ligeramente convexo, cuyas medidas son aproximadamente de 23 cm de diámetro y 10 cm de altura, con corteza pintada de negro o natural parafinada
La denominación de la ciudad de Goya se originó en el apodo de Gregoria Morales y Alegre de Olivera, quien instaló un “boliche” o almacén de ramos generales en el núcleo de lo que más tarde sería la ubicación de la ciudad de Goya, a la ribera del río Paraná mini, hoy conocido como riacho Goya. La función de este almacén era la de abastecer de mercaderías a los barcos que iban y venían del Paraguay a través del río Paraná. Una de esas provisiones que comercializaba Gregoria de Olivera o “Doña Goya” (según la tradición a las Gregorias se las apoda Goya), era un delicioso queso que se elaboraba en la zona y que trascendió las fronteras de la región. Favorecía el gusto del queso un sabor muy exquisito producido por la alimentación de las vacas lecheras, que comían las frutas de “yatay”, variedad de palmera que existía en todos los campos de la zona.
El queso Goya es uno de los pocos productos de elaboración nacional que goza de esa tan preciada "denominación de origen",