martes, 20 de enero de 2015

Mbokajá o cocotero


El Mbokaja es una palma espinosa con un tronco único de 8 a 10 metros de alto, con un penacho   superior conformado por 20 a 25 hojas, conformadas por raquis de 2,5 a 3 metros de largo, con espinas de 6 a 8 cm. y  segmentos foliares laterales. Son plantas monoicas, de sexos separados en cada espádice o racimo de flores. El   fruto es una drupa de cáscara dura (pericarpio) que cubre la pulpa (mesocarpio)    de color amarillo dorado y dulce cuando maduro, la que a su vez recubre el carozo duro (endocarpio) que contiene en su interior la almendra, de carne blanca y aceitosa. El número de frutos por racimo varía de 75 a 700, con una variación de  3 a 12 racimos por planta, pudiendo producir de 30 a más de 80 kilogramos de frutos por palmera. Sin embargo, el rendimiento en frutos es muy escaso cuando las plantas son desfoliadas, frecuente práctica invernal de los pobladores rurales para alimentar el ganado bovino. Por otro lado, los frutos que se arrancan de la planta “cacheado”, aún no se encuentran maduros y por lo tanto, la almendra aún no está formada   Utilización Los frutos maduros del Mbokaja son utilizados para la extracción de aceites (10 ‐ 15 %), materias primas tradicionales para la industria de jabones, aunque no se descarta su utilización futura como biocombustible. Los subproductos resultantes: Pericarpio; carozo; Torta o expeler de pulpa y torta o expeler de almendra, tienen diferentes destinos.   Tanto el pericarpio como el carozo, se conforman principalmente de lignina, material leñoso indigestible, por lo que el primero es utilizado como fertilizante y el segundo como combustible de calderas. La torta o expeler de pulpa de coco y la torta o expeler de almendra de coco son utilizadas como ingredientes de la dieta de animales domésticos, en proporción diferente según la especie y categoría animal.    Resultados de estudios realizados en el Paraguay A continuación se presentan resultados de estudios realizados en 1992 y 1993 en    el Dpto. de Nutrición Animal de la Facultad de Ciencias Veterinarias con apoyo del CEMIT (UNA) sobre el uso del Mbokaja y subproductos industriales en alimentación animal.   Conclusiones Los resultados obtenidos permiten concluir que el consumo voluntario del coco integral molido se vería limitado debido a su apreciable cantidad de fibra y de materia grasa, lo que determinaría la sensación de saciedad en los animales. Por lo tanto, la conversión de alimentos se tornó más elevada para el grupo que recibía coco integral molido, pero aún así este suplemento resultó más conveniente en términos económicos. Todo lo expuesto permite concluir que el coco (Mbokaja) integral molido puede ser utilizado con éxito   como alimento suplementario energético del ganado bovino a razón de 1 kg por cada 100 kg de peso corporal por día durante el periodo invernal. Marisa.