lunes, 10 de agosto de 2015

Leyenda El dueño de las aguas


El dueño de las aguas El Yberá o Iberá, es la más extensa de las reservas naturales Argentinas, alberga una notable variedad de plantas y animales. Activa de día y noche, su diversidad y sus misterios la convierten en una región incomparable. El Yberá nombre que proviene del idioma Guaraní significa “agua brillante”, es un gigantesco sistema acuático subtropical que cubre más de 13.000 Kilómetros cuadrados y que comprende bañados, arroyos, riachos y lagunas, algunas de grandes dimensiones. La zona conocida genéricamente como los ESTEROS tiene características muy particulares como ser: * Densa vegetación * Escasa pendiente, apenas 10 centímetros por kilómetro; * Unos 1300 milímetros de promedio anual de lluvias; * y temperatura subtropical con 27º de media en el verano y 12º a 16º en el invierno. El Yberá es mucho más que un eficiente sistema colector y distribuidor de aguas. Es un gran paraíso natural que ha maravillado por sus jardines flotantes, sus embalsados, entrelazamiento de plantas y una variedad inigualable de especies animales. Pocos lugares silvestres en el mundo tienen la complejidad y la riqueza paisajística del Yberá. Quienes viven en las cercanías de la laguna aseguran que existe un MITOLÓGICO PERSONAJE llamado en guaraní “I YARA” que se traduce como “DUEÑO DE LAS AGUAS”, que vive en la laguna, lejos de la orilla, donde tiene su guarida entre los más espesos embalsados, tiene cautivas a muchas mujeres a las que convirtió en enanas. Esta leyenda asegura que durante las noches de tormenta esas enanas cautivas lanzan un grito lastimero, como lamentando su triste situación, que llegan nítidamente hasta los ranchos de los moradores cercanos a la laguna. Algunos viejos vecinos cuentan que conocieron a gentes que vieron a ese personaje, un enano de grandes ojos, de color rojo, que posee barbas muy larga y que el cabello también es largo y de color rojo .Aseguran que el “I YARA” se transforma en un flamenco que está dotado desplumas aterciopeladas, que constituyen un atractivo para las jóvenes, las que no pueden resistir el deseo de atraparlo, y que al intentarlo, son atrapadas y convertidas en enanas para siempre. Aquellos que lo vieron, dicen que suele pasear al anochecer con su séquito de enanas tristes y llorosas. Aseguran que al único que teme ese falso flamenco es al chajhá, quien al verlo suele interceptarlo y perseguirlo hasta su madriguera. Si bien nadie lo vio directamente, todos los que saben dicen conocer a personas que si lo vieron pero por las dudas “si sos una JOVEN AGRACIADA” y ves ese pájaro que te atrae pensá bien lo que vas a hacer.