miércoles, 2 de septiembre de 2015

Idioma guaraní y el español

El guaraní es naturaleza, verbo puro, poesía fósil. El español es historia, código y látigo. El guaraní es la edad de oro del hombre, el paraíso perdido. El español, hierro y bronce, "valle de lágrimas" En Paraguay, el español fue la lengua de los conquistadores, luego fue utilizada por las primeras oligarquías terratenientes, y más tarde por las clases dominantes; hoy es la lengua de los movimientos financieros, de la dirigencia política y del Estado. El guaraní, si bien es el idioma más hablado, no goza de los privilegios del español: no se escriben documentos oficiales en guaraní, no se filman películas ni se lo enseña como lengua principal en las escuelas. , Paraguay aleja al guaraní del ambiente oficial; empero, la presencia de este idioma en la vida cotidiana del hombre A nivel social, la diglosia es clara: una lengua (el guaraní) es relegada por otra (el español) que goza de mayor prestigio. No obstante, en lo individual, la sociedad paraguaya no se rebela contra su idioma autóctono. El hombre paraguayo es claramente bilingüe, no hace diferencias entre una y otra lengua, es decir, el bilingüismo pertenece al individuo; la diglosia, a la comunidad. Como adelantamos en la Presentación, el bilingüismo genera en el ser humano una forma particular de sentir y pensar, que hace que todo sea concebido a partir de dualidades. El castellano está “cargado” con el dolor de la conquista, el maltrato de las oligarquías, las falsas promesas de progreso; por eso puede ser lengua literaria, pero no puede retratar el color de los paisajes, la historia del pueblo, la fuerza de la naturaleza, la sed o el miedo. Al menos eso parece considerar el narrador de la novela, puesto que narra la historia en español, pero reserva para el guaraní la descripción de lo bello, lo fantástico y lo maravilloso, que sólo un idioma con el bagaje mítico y simbólico como el que el guaraní trae consigo, tiene la capacidad de retratar. La primera gran dualidad, origen de las demás, dentro de la novela de Roa Bastos, es la dicotomía entre el español y el guaraní. Paraguayo es innegable. El castellano está “cargado” con el dolor de la conquista, el maltrato de las oligarquías, las falsas promesas de progreso; por eso puede ser lengua literaria, pero no puede retratar el color de los paisajes, la historia del pueblo, la fuerza de la naturaleza, la sed o el miedo. Al menos eso parece considerar el narrador de la novela, puesto que narra la historia en español, pero reserva para el guaraní la descripción de lo bello, lo fantástico y lo maravilloso, que sólo un idioma con el bagaje mítico y simbólico como el que el guaraní trae consigo, tiene la capacidad de retratar Bilingüismo y dualidad en Hijo de hombre de Augusto Roa Bastos https://pendientedemigracion.ucm.es/info/especulo/numero32/hijohom.html