martes, 1 de septiembre de 2015

LEYENDA "EL PÁJARO CARPINTERO Y EL TUCÁN"


LEYENDA "EL PÁJARO CARPINTERO Y EL TUCÁN" Hace mucho tiempo estaba el pájaro carpintero picoteando intensamente un hueco en lo alto de un árbol. Trabajaba con mucha prisa, porque quería poner un huevo en un lugar seguro. Con su fuerte pico golpeaba toc, toc, toc , una y otra vez, rítmicamente, la corteza del tronco, que retumbaba en toda la selva como si fuera un tambor. De pronto, llegó volando el tucán, con sus preciosas plumas de colores y su enorme pico grueso y largo como su propio cuerpo, y se posó al lado del pájaro carpintero. Venía a ver cómo éste hacía su nido, pues había escuchado decir que era el mejor constructor denidos de toda la selva. El tucán le preguntó: ¿Es cierto que haces los mejores nidos? Pues eso dicen y es verdad: mira cómo los hago - respondió el pájaro carpintero, toc,toc, toc , sin dejar de golpear el tronco con el pico. El tucán, que a pesar de tener un gran pico no sabía hacer huecos y tenía que vivir al aire libre, dijo: Pájaro carpintero, a mí me gustaría tener una casa como la suya, para poner los huevos y vivir tranquilo. El pájaro entonces tuvo una idea: Mira, compadre, ¿por qué no hacemos un trato? Tú me regalas las plumas de colores que tienes en la cabeza y que me gustan mucho, y, a cambio, yo te regalo mi casa para poner tus huevos y criar a tus hijos. ¿Te parece bien? El tucán le entregó las plumas multicolores de su cresta al pájaro carpintero, y éste a cambio le cedió su nido. Desde aquel día los dos pájaros se hicieron muy buenos amigos y salían a pasear juntos. Desde entonces, los pájaros carpinteros viven alegres y al golpear los troncos de los árboles con su pico, mueven con orgullo la cabeza sobre la que destaca un vistoso penacho de plumas rojas y amarillas. Y también desde aquel amistoso cambio, a los tucanes nunca les falta su nido en los troncos de los árboles.