sábado, 9 de abril de 2016

El primer fuego Guaraní


Después de la lluvia de cuarenta días y cuarenta noches, el Padre Primero hizo una Tierra Nueva. Miró todo lo que había creado: montañas, ríos, selvas, mares; se acercó a las cabañas donde vivían los hombres. Oyó un ruido extraño y al asomarse vio que provenía de los hombres al masticar raíces y carne cruda. Pensó que no tenían el fuego para cocinar y sentarse alrededor a conversar y contar cuentos. Miró las altas montañas donde sí había fuego. Los seres gigantes que allí vivían eran malvados y sin corazón que se habían apoderado del fuego para no compartirlo y poder cocinar a los hombres en las llamas de los volcanes. Buscó quien le ayudara en su empresa de llevarse el fuego entre los seres del agua. Llamó a Cururú, el sapo tan verde como la hierba. Como Cururú era bueno cazando cosas que salieran volando, atraparía los brasas. Ya en terreno de los gigantes, el dios tomó forma humana y se tiró al suelo de espaldas, como desmayado. Cururú, corazón verde, se ocultó en el pasto. Los gigantes celebraron el hallazgo de comida con una buena fogata. Pusieron al hombre en la fogata pero éste no se quemaba, ni siquiera se calentaba. Cuando las llamas lo cubrían, el Padre Primero dio una patada a las brasas haciéndolas volar por el aire; los gigantes no se daban cuenta de nada. Cururú se tragó una que pasaba junto a él y gritó: ¿cucururú! . Entonces el Padre Primero salió de los brasas tan tranquilos mientras los gigantes se quedaban boquiabiertos sin comprender. Estando lejos, el Padre Primero dijo a corazón verde que arrojara el fuego y que buscara el arco y las flechas del dios. Aquel encendió la punta de una flecha y la lanzó con el arco hacia el tronco de un árbol de laurel. Y el árbol no se quemó pues el fuego quedó metido dentro de la madera. El Padre Primero llamó a los hombres y les mostró el laurel. Les explicó que para hacer una buena fogata había que cortar un trozo, fabricarle un agujero y meterle allí una flecha haciéndola girar rapidísimo con las manos: entonces saldrían llamitas para encender hojas y ramas más grandes De esta manera los guaraníes cocieron sus alimentos y nunca más metieron ruido al comer. El Padre Primero convirtió a los gigantes negros en unos pájaros del mismo color y que sólo comen carroña; son los urubúes. Urubú: Especie de buitre del tamaño de un pavo de América del Sur. Es de color negro, patas rojizas, con cabeza y cuello azulados. Ave de rapiña.

miércoles, 6 de abril de 2016

EL ORIGEN DE LOS GUARANÍES


Dicen que dicen los ancianos sabios, que el primer hombre fue Guarán, por eso a sus descendientes se los nombro Guarán-í, es decir hijos de Guarán. Vivía Guarán rodeado de hijos, todos hábiles cosecheros, ellos sembraron eficientemente mandiyú, que en poco tiempo fructifico. Ante tal acontecimiento, uno de los hijos del primer hombre cuyo nombre era Taragüí, propuso extender los cultivos pero para ello era necesario traer hombres y mujeres fuertes, sanas y vigorosas para poder levantar la cosecha del algodón que se crecería en grandes cantidades. Entonces llegaron desde toda la comarca hombres robustos y ágiles y mujeres de bellas facciones y hábiles manos para tan delicado trabajo. Cuando ya casi estaban por recoger la tan ansiada cosecha se desató un inusitado vendaval que inundó las tierras bajas primero y luego las tierras altas. Todo era caos y destrucción, los más débiles fueron arrastrados por las fuertes corrientes, sólo lograron salvarse los tuvichavas y las mujeres de mejor contextura y belleza. De ellos d escienden hoy los pueblos que ocupan la región guaranítica Autura :: Otero Susana Del Carmen

Leyenda Pájaro Carpintero guyra ypekü.


Origen del Color de los Pájaros" Para el aborigen el zorro es un animal astuto y por ello temido debido a que nunca sabe si su astucia será para bien o para mal, por eso cada vez que se le dice a una persona ¡Sos un zorro! hace referencia a esta característica. Esta historia comenzó cuando en el Chaco hubo un largo período de sequía y grandes calores, por lo tanto el agua escaseaba debido a esto en los lugares que había un charco su dueño lo protegía y en este caso era una chuña la dueña absoluta de la aguada. Un sediento zorro observaba el charco pero conociendo el carácter de la chuña dudaba de acercarse; pero la sed era más grande y venciendo su temor se acercó lo más simpático que pudo y le rogó que le dejara beber. La chuña recordando muchas picardías que el zorro le hizo a ella y sus parientes, le dijo que no y lo desafió a una carrera, el primero en llegar se adueñaría del charco. Como el zorro no vio dificultad en ganarle aceptó. Cuando estaban en posición, el zorro sabiendo lo cansado que se sentía saltó antes que la chuña impartiera su voz de largada, pero la chuña con grandes zancadas llegó antes, esto no le gustó al zorro, e igual quiso beber, empujó a la chuña, y se produjo así un enfrentamiento entre ellos; en un momento de la pelea la chuña le dio una patada que lo hizo dar una vuelta por el aire cayendo sentado arriba de un tronco de un árbol quedando aprisionado por su parte trasera, los gritos de dolor y de angustia no mortificaron a la chuña ni a otros animales del bosque debido a que conocían las mañas del zorro, pensaron que seguramente era otra de sus zorrerías. Ya habían pasado cuatro o mas días cuando el zorro vió acercarse un remolino y con lo que le quedaba de voz le pidió ayuda (el remolino es un duende que viene dando vueltas y vueltas) el duende se acercó al zorro y recordando, aunque parezca extraño, que en el pasado este le prestó ayuda; lo liberó. Lo primero que hizo el zorro fue comer todo lo que encontraba en su camino; chañar, mistol que abundaban en esta temporada, pero muy afligido veía que todo lo que comía no era retenido, se le caía por atrás. De nuevo angustiado pidió a gritos que alguien lo ayudara. Todos oyeron su lamento, pero nadie se atrevía a acercarse a él, solamente lo hicieron las "rubiecitas" -avispitas doradas- (descendientes del pueblo que no conoció el mal) le taparon su parte trasera con cera fabricada por ellas, el zorro probo de nuevo alimentarse y al ver que retenía las frutas agradeció a las rubiecitas pero cuando quiso hacer sus necesidades hizo un pequeño esfuerzo y cayó toda la cera, encontrándose en la misma situación. Volvió a pedir ayuda y esta vez fue a la "boquilla de barro" -avispas negras del árbol- (descendientes del pueblo que no conoció el mal) que lo ayudaron, taparon can barro la parte afectada; el zorro probó algunas frutas y haciendo un esfuerzo vió que su parte trasera resistía, esto lo llenó de confianza y comenzó a comer abundantemente hasta quedar satisfecho, pero cuando quiso hacer su necesidad no pudo debido a que la boquilla de barro se olvidó de hacer un agujerito. Los días pasaban y la panza del zorro estaba a punto de explotar, este se revolcaba de dolor, en esta ocasión todos los animales y pájaros querían ayudar pero no sabían como, fue entonces que se presentó el pájaro carpintero con su poderoso pico ofreció darle la solución al zorro, haciéndole una abertura para aliviarlo de su dolor. Al saberse esto todos los pájaros acudieron al lugar (en esa época todos los pájaros eran grises, ninguno tenía color). El carpintero presto a iniciar su tarea miró a su alrededor y vió a pájaros de todas las especies que comenzaron a rodearlo y preocupado por lo que pudiera pasar pidió que se alejaran, pero ellos curiosos no le prestaron atención. Entonces comenzó con su tarea, cuando estaba a punto de terminar volvió a insistir que se alejaran pero nadie le hizo caso, de pronto se oyó una gran explosión y el producto del zorro manchó a todos, el primer pintado fue el propio carpintero, la sangre manchó su cabeza de allí su copete rojo, todos, por igual fueron salpicados, las más tímidas, las palomitas, que estaban un poco mas alejadas del lugar; solo sus patitas fueron salpicadas por un poco de sangre, por eso siguen siendo grises como su antiguo color. Debido a este hecho los pájaros obtuvieron sus colores. Hasta el día de hoy en nuestra comunidad cuando se acerca un pajarito por sus colores sabemos si es curioso o no. guyra ypekü.

domingo, 3 de abril de 2016

LA LEYENDA DE LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ


Cuenta la leyenda que hace muchos años, habitaba el río Iguazú, una enorme y monstruosa serpiente cuyo nombre era Boi. Los indígenas guaraníes debían una por año sacrificar una bella doncella y entregársela a Boi, arrojándola al río. Para esta ceremonia se invitaba a todas las tribus guaraníes, aún a las que vivían mas alejadas. Fue así que un año llego al frente de su tribu, un joven cacique cuyo nombre era Tarobá; el cual al conocer a la bella doncella india, que ese año estaba consagrada al sacrificio y cuyo nombre era Naipi, se reveló contra los ancianos de la tribu y en vano intentó convencerlos que no sacrificaran a Naipi. Para salvarla sólo pensó en raptarla y la noche anterior al sacrificio cargo a Ñaipi en su canoa e intentó escapar por el río. Pero Boi que se había enterado de esto, se puso furiosa y su furia fue tal que encorvando su lomo partió el curso del río formando las cataratas, atrapó a Taroba y a Naipi; aquel lo transformo en los árboles que hoy podemos ver en la parte superior de las cataratas ya la cabellera de la bella Naipi en la caída de las mismas. Luego se sumergió en la Garganta del Diablo, y desde ahí vigila que los amantes no vuelvan a unirse, pero, sin embargo, en días de pleno sol, el arco iris supera el poder de Boi y los une.

sábado, 2 de abril de 2016

ÑANGAPIRÍ


Conocida como Capulí, Pitanga o Cereza de Cayena es un árbol pequeño o arbusto neotropical de la familia de las Myrtaceae, se encuentra en zonas de la selva brasileña y en las selvas de galería subtropicales de Argentina, Paraguay y Uruguay en forma silvestre, y en algunas regiones tropicales como cultivo, aprovechándose su fruta. Es un arbusto o árbol de pequeño porte, hasta 7,5 metros de altura, con ramaje delgado y sinuoso. La corteza es oscura, de relieve liso, persistente. El follaje es perenne en su hábitat natural, aunque se comporta como caducifolio en zonas más templadas. Las hojas son pecioladas, simples, opuestas, ovoides a elípticas, con el margen íntegro, glabras, con el ápice mucronado, las estípulas efímeras y glándulas oleosas aromáticas bien visibles, entre 4 y 6,5 cm de largo. Son de color verde intenso brillante cuando maduras, mostrando reflejos cobrizos o broncíneos al brotar y una tonalidad rojiza en invierno. Florece en primavera, y en regiones tropicales nuevamente a mediados de verano. Las flores son típicas de las mirtáceas; de color blanco, aparecen solitarias o en grupos de hasta cuatro en las axilas foliares. Presentan cuatro sépalos libres, y cuatro pétalos imbricados; los estambres llegan a la cincuentena, de color blanco, libres en la base, con anteras amarillas, pequeñas, versátiles, con dehiscencia longitudinal, y se insertan opuestos a los pétalos en fascículos. El ovario es ínfero, octolocular, con el estilo simple, alargado, el estigma captado o peltado. El fruto aparece y madura rápidamente, hasta tres semanas después de la floración. Es una baya oblada, con el cáliz persistente, de hasta 4 cm de diámetro, con ocho costillas bien visibles, que vira del verde al naranja y el púrpura profonduo a medida que madura. La cáscara es delgada y ligeramente ácida, protegiendo una pulpa roja, muy jugosa, dulce a subácida según el grado de maduración, con una semilla esférica o dos o tres semillas aplanadas. Cultivo El ñangapirí o pitanga requiere mucho sol, y resiste mal las heladas; temperaturas por debajo de los -3 °C causan daños que pueden ser fatales para plantas jóvenes. Crece entre el nivel del mar y los 1750 m de altitud, en suelos de cualquier tipo salvo salinos; resiste bien las sequías y las inundaciones de corta duración. Se planta generalmente de semilla, que germina en el plazo de un mes, aunque la viabilidad de las mismas disminuye espectacularmente a partir de las 4 semanas de recolección. Los esquejes y los injertos son también viables, aunque tiende a presentar chupones en la zona del injerto. Aunque el requerimiento en agua y nutrientes es bajo, la fruta aumenta en tamaño, calidad y cantidad con buena humedad y fertilización con fósforo. La cantidad de fruta es mayor en los ejemplares sin podar. La recolección debe hacerse sólo cuando el fruto cae en la mano con el simple tacto, para evitar el intenso sabor resinoso. Marisa.

viernes, 1 de abril de 2016

Karanda'y


Karanda'y Nombre científico Copernicia alba Partes de la planta que se puede consumir El cogollo y los frutos. Descripción de la planta Es la planta más alta del Chaco, y alcanza en su desarrollo un altura de 10 a 25 metros. La copa está formada por hojas palmadas o como abanicos. Tiene tronco grueso, recto y cilíndrico, de color grisáceo. Sus hojas son grandes, palmadas y de color verde grisáceo; presentan flores que nacen de un mismo eje, las flores son pequeñas y numerosas, verdoso-amarillenta. El fruto es una baya pequeña, comestible; se hace aloja de los frutos, y el cogollo se come crudo, asado o como fariña. Es una especie que por su cantidad caracteriza a la vegetación del Chaco Húmedo, se lo encuentra también al este del Paraguay. De las fibras de las hojas se confeccionan sombreros y otros artículos artesanales. Aunque no muy frecuente, pero se encuentran hasta alfombras de fibras de karanda'y. Los cogollos son comestibles y los frutos son consumidos por la población chaqueña. Según observaciones, el karanda'y tiene un crecimiento de 0,40 metros cúbicos por año. Una planta demora hasta 10 años para tener frutos. La regeneración natural del karanda'y es muy abundante. La conservación de esta regeneración es importante. Muchos palmares se eliminan para mantener limpias las áreas de pastoreo. Su nombre, Copernicia Alba, se debe al astrónomo polaco Nicolaus Copernicus. Los nativos lengua maskoy lo conocen como “aala”; los argentinos, como “palma de techo”; y los brasileños, como “caranda”. Fibras naturales, bien ecológico, no contamina y da trabajo. Marisa

jueves, 31 de marzo de 2016

La Leyenda del Espinero Taity Ñuatï


Cuando Dios creó el mundo, lo primero que hizo luego de separar la TIERRA de las AGUAS y ubicar los continentes, fue cubrirlos de árboles y poblarlos de animales, cuyos caracteres quedaron condicionados al medio ambiente, su alimentación adecuada a sus posibilidades de obtención y cada cual debería procurarse su propia defensa para poder subsistir. El pequeño pájaro llamado "Espinero" y en guaraní "" Taitig-ñuatí que significa "nido de espinas" no tuvo otra alternativa que amañarse con sus escasas posibilidades naturales y con su pareja, no encontró mejor que aislarse para disimular su tamaño y falto de defensa, dándose a la ciclópea tarea de constituir un nido grande e íntegramente de espinas, que era todo el material que tenía a mano, sobre la rama del árbol, ya que no había otros elementos que le podría servir de sostén, como desafiando los vientos, que parecen respetarlo por su valentía, por su coraje, así como los rapaces, reptiles y animales carniceros, los primeros de los cuales parecen ignorarlos, pese a que habitualmente se posan sobre ellos y a los otros, no teme por la disposición de la boca de entrada, ubicada de abajo hacia arriba, además de muy estrecha y erizada de espinas, que no permite el ingreso de intrusos, a no ser sus propios dueños o las avispas que suelen ocuparlos una vez abandonado, por lo general ya en total deterioro. Se lo considera un hábil camuflador y ejemplo de laboriosidad y empeño, un diseñador extraordinario de un nido particular, al que le copiaron otros pájaros como el loro tuí o catita, pero que tiene la ventaja de trabajar en comunidad y poseer un pico ganchudo y patas dispuestas para trepar y tomar objetos, que le facilita la tarea. Por el contrario el espinera tiene medios pobre y débiles, patas poco apropiadas, y así y todo causan admiración por sus nidos, cuyo aspecto, dimensiones, comodidades y características pocos comunes, que demuestran habilidad, sacrificio, sentido de la seguridad.

Significa lo que arbolo siente 😭

Esta estatua fue realizada para protestar contra la deforestación en el Amazonas. Queremos hacerla circular para unirnos a la ′′ elogiable ...