domingo, 3 de abril de 2016

LA LEYENDA DE LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ


Cuenta la leyenda que hace muchos años, habitaba el río Iguazú, una enorme y monstruosa serpiente cuyo nombre era Boi. Los indígenas guaraníes debían una por año sacrificar una bella doncella y entregársela a Boi, arrojándola al río. Para esta ceremonia se invitaba a todas las tribus guaraníes, aún a las que vivían mas alejadas. Fue así que un año llego al frente de su tribu, un joven cacique cuyo nombre era Tarobá; el cual al conocer a la bella doncella india, que ese año estaba consagrada al sacrificio y cuyo nombre era Naipi, se reveló contra los ancianos de la tribu y en vano intentó convencerlos que no sacrificaran a Naipi. Para salvarla sólo pensó en raptarla y la noche anterior al sacrificio cargo a Ñaipi en su canoa e intentó escapar por el río. Pero Boi que se había enterado de esto, se puso furiosa y su furia fue tal que encorvando su lomo partió el curso del río formando las cataratas, atrapó a Taroba y a Naipi; aquel lo transformo en los árboles que hoy podemos ver en la parte superior de las cataratas ya la cabellera de la bella Naipi en la caída de las mismas. Luego se sumergió en la Garganta del Diablo, y desde ahí vigila que los amantes no vuelvan a unirse, pero, sin embargo, en días de pleno sol, el arco iris supera el poder de Boi y los une.