lunes, 22 de febrero de 2010

Historia de la Yerba Mate




Los indios guaraníes tomaban la infusión de hojas del Caá en un poro o vasija de barro sin bombilla, colándola entre los dientes y escurriendo las hojitas que les quedaban en la boca o absorbían la infusión fría por medio de cañitas huecas.
Durante las largas caminatas por la selva los indios solían inclusive masticar la yerba, costumbre que con el tiempo desapareció. La recolección y el acarreo de la yerba desde la selva era un trabajo durísimo para los indios, que debían cargar un peso muy grande atravesando regiones pantanosas.
Los españoles llegados a tierra guaraní aprendieron a tomar mate con los indios y lo llamaron “Hierbas del Paraguay” sin saber que las hojas provenían de un árbol que creía en la selva.
A fines del siglo XVI llegaron los primeros jesuitas para hacerse cargo de la evangelización de los indios. Al principio los jesuitas consideraron al mate una bebida peligrosa, tanto, que inclusive llevan el caso a tribunales de la Santa Inquisición de Lima en 1610. Sin embargo, mas tarde la yerba es aceptada e incluso su uso es alentado como gran solución al problema de la embriaguez en las reducciones.
La yerba mate pasa a ser la principal fuente de ingreso de los jesuitas, que una vez obtenido el permiso para comercializar el producto en 1645 comienzan a cultivarlo a fines del siglo XVII en las cercanías de las reducciones. De esta manera tienen sus “yerbales hortenses” y “con que pagar a su Católico Monarca el justo tributo.
A mediados del siglo XVIII el mate va imponiéndose en todas las clases sociales, si bien cada grupo cuida su propia modalidad.