martes, 6 de octubre de 2015

El canto del jilguero (Leyenda guaraní)


El Canto del Jilguero Un indio oyó en la selva el canto de un jilguero. Nunca había oído melodía igual. Quedó enamorado de su belleza, y salió en busca del pájaro cantor. Encontró a un gorrión, y le preguntó: «¿eres tú el que canta tan bien?». El gorrión contestó: «Claro que sí». A ver, que te oiga yo. El gorrión cantó, y el indio se marchó. No era ése el canto que había oído. El indio siguió buscando. Preguntó a una perdiz, a un loro, a un águila, a un pavo real... Todos le dijeron que sí, que eran ellos. Pero no era su voz la que él había oído. Y siguió buscando. En sus oídos resonaba aquel canto único, distinto, ensoñador, y no podía confundirse con ningún otro. Siguió buscando, y un día a lo lejos volvió a escuchar aquella misma melodía, que llevaba desde entonces en el alma. Se paró silencioso. Sintió la dirección y midió la distancia con sus sentidos bien alerta. Se acercó sigiloso, como un indio sabe andar en la selva, sin que ni sus pies se enteren. Y allí lo vio. No necesitó preguntarle, «¿eres tú?». Lo supo desde la primera nota. Sació su mirada con la silueta del pájaro cantor, y regresó feliz a su aldea. Ya sabía cuál era el pájaro de sus sueños. La voz del Espíritu es inconfundible en el alma. Nos quedó grabada desde que nuestro cuerpo fue cuerpo, y nuestra alma fue alma. Y vamos por el mundo preguntando ignorantes, «¿eres tú?, ¿eres tú?». Mientras preguntamos, no sabemos. Cuando se oye, ya no se pregunta. Dios se revela por sí mismo, y sabemos que está ahí, con fe inconfundible. Que no se nos borre nunca de la memoria el canto del jilguero.