martes, 9 de marzo de 2010

Esteros del Iberá
















Los esteros del Iberá (del guaraní: ý - berá, "agua - brillante") son una amplia red de arroyos, riachos, pantanos, lagunas y bañados que abarca entre 15 000 y 25 000 km² en la provincia de Corrientes, en el noreste de la República Argentina. Solo es superado en extensión por el Pantanal brasileño, con el cual forman el segundo humedal más grande del mundo, parte de un sistema hidrográfico mucho más extenso —el macrosistema del Iberá, de cerca de 1 300 000 ha— en el que se desarrolla un ecosistema subtropical de grandísima diversidad.
Biología
La región de los esteros constituye, según los estudios de la Administración de Parques Nacionales, un eco-región diferenciada en el seno del bioma del Chaco húmedo, contactando en el norte y oeste con el bioma del espinal.
Fauna
Carpincho, Hydrochoerus hydrochaeris, en los esteros del Iberá
Según los estudios más recientes, la presencia de vertebrados terrestres abarca unas 85 especies de mamíferos, 35 de reptiles y alrededor de 45 anfibios (Fraga: 2001). Existen aproximadamente 250 especies de aves, entre las cuales más del 90% son nativas o autóctonas de la región.
Lógicamente, la casi totalidad de estas especies goza de hábitos más o menos acuáticos. Las especies de mayor porte son el ciervo de los pantanos (Blastoceros dichotomous, en guaraní pukú guazú) y el venado de las Pampas (Ozotocerus bezoarticus, en guaraní guazú ti'í). El primero, excelente nadador, se extiende por toda la región, viviendo sobre los embalsados durante largas temporadas, por lo cual es difícil de avistar salvo desde embarcaciones. El segundo, de menor tamaño, está restringido a la zona de tierra firme. Ambas especies están consideradas en peligro y están inscriptas en el apéndice I de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), que prohíbe de modo absoluto su caza y comercio.
Difíciles de observar por sus hábitos tímidos —y también protegidos estrictamente por CITES— son el aguará guazú o lobo de crin (Chrysocyon brachiurus), un cánido autóctono de gran tamaño, el ocelote o gato onza (Leopardus pardalis), un felino predador del tamaño de un lobo y aspecto similar al jaguar, y el gato montés (Oncifelis geoffroyi). Por el contrario, el carpincho (Hydrochoerus hydrochaeris) y el lobito de río (Lontra longicaudis, un pariente de la nutria) se encuentran con facilidad.
Las especies de reptiles incluyen a los omnipresentes yacaré negro (Caiman yacare) y yacaré overo (Caiman latirostris). Ambos superan los dos metros de longitud en ocasiones, aunque los ejemplares de buen tamaño son escasos debido a la intensa caza furtiva antes de la constitución del parque. Las dos especies se han repoblado con facilidad y son fáciles de avistar actualmente. Varias especies de serpientes —entre ellas las muy venenosas yarará o víbora de la cruz (Bothrops alternatus), serpiente de cascabel (Crotalus durissus terrificus), y serpiente de coral (Micrurus fulvius, además de las inofensivas cobra de agua (Hydrodynastes gigas, en guaraní ñacaniná), falsa yarará (Pseudotomodon trigonattus) y la constrictora curiyú (Eunectes notaeus)—, de tortugas, de lagartos — entre los que se destaca la iguana overa (Tupinambis teguixin)— completan el panorama, al que se suman numerosas especies de anfibios de todos los tamaños.
Yacaré en los esteros
Las aves merecen mención aparte; además de especies exclusivas de la región, como el casi extinto pájaro campana (Procnias nudicollis, en guaraní guyrá pong), están presentes en abundancia el tucán mayor, el ñandú, varias especies de rapaces, garzas, cigüeñas e innumerables palmípedos.
A raíz de la reducción del número de yacarés, durante las pasadas décadas el número de palometas (Serrasalmus spp) se incrementó de manera muy notable, desplazando a otras especies autóctonas como el dorado (Salminus maxillosus), el sábalo (Prochilodus platensis) y la raya de agua dulce (Potamotrygon brachyurus). Sin mebargo, la zona sur de los Esteros, más estrechamente conectada con los ríos, es un lugar importante de desove. Se estima que existe un centenar de especies de peces en el lugar, cuyo inventario aún se está confeccionando.