jueves, 9 de septiembre de 2010

ÑANGAPIRÍ






Conocida como Ñangapirí, Capulí, Pitanga o Cereza de Cayena es un árbol pequeño o arbusto neotropical de la familia de las Myrtaceae, se encuentra en zonas de la selva brasileña y en las selvas de galería subtropicales de Argentina, Paraguay y Uruguay en forma silvestre, y en algunas regiones tropicales como cultivo, aprovechándose su fruta.
Es un arbusto o árbol de pequeño porte, hasta 7,5 metros de altura, con ramaje delgado y sinuoso.
La corteza es oscura, de relieve liso, persistente. El follaje es perenne en su hábitat natural, aunque se comporta como caducifolio en zonas más templadas.
Las hojas son pecioladas, simples, opuestas, ovoides a elípticas, con el margen íntegro, glabras, con el ápice mucronado, las estípulas efímeras y glándulas oleosas aromáticas bien visibles, entre 4 y 6,5 cm de largo. Son de color verde intenso brillante cuando maduras, mostrando reflejos cobrizos o broncíneos al brotar y una tonalidad rojiza en invierno.
Florece en primavera, y en regiones tropicales nuevamente a mediados de verano.
Las flores son típicas de las mirtáceas; de color blanco, aparecen solitarias o en grupos de hasta cuatro en las axilas foliares. Presentan cuatro sépalos libres, y cuatro pétalos imbricados; los estambres llegan a la cincuentena, de color blanco, libres en la base, con anteras amarillas, pequeñas, versátiles, con dehiscencia longitudinal, y se insertan opuestos a los pétalos en fascículos. El ovario es ínfero, octolocular, con el estilo simple, alargado, el estigma captado o peltado.
El fruto aparece y madura rápidamente, hasta tres semanas después de la floración.
Es una baya oblada, con el cáliz persistente, de hasta 4 cm de diámetro, con ocho costillas bien visibles, que vira del verde al naranja y el púrpura profonduo a medida que madura. La cáscara es delgada y ligeramente ácida, protegiendo una pulpa roja, muy jugosa, dulce a subácida según el grado de maduración, con una semilla esférica o dos o tres semillas aplanadas.
Cultivo
El ñangapirí o pitanga requiere mucho sol, y resiste mal las heladas; temperaturas por debajo de los -3 °C causan daños que pueden ser fatales para plantas jóvenes. Crece entre el nivel del mar y los 1750 m de altitud, en suelos de cualquier tipo salvo salinos; resiste bien las sequías y las inundaciones de corta duración. Se planta generalmente de semilla, que germina en el plazo de un mes, aunque la viabilidad de las mismas disminuye espectacularmente a partir de las 4 semanas de recolección. Los esquejes y los injertos son también viables, aunque tiende a presentar chupones en la zona del injerto.
Aunque el requerimiento en agua y nutrientes es bajo, la fruta aumenta en tamaño, calidad y cantidad con buena humedad y fertilización con fósforo. La cantidad de fruta es mayor en los ejemplares sin podar. La recolección debe hacerse sólo cuando el fruto cae en la mano con el simple tacto, para evitar el intenso sabor resinoso