martes, 13 de abril de 2010

Al amigo Lapacho






Ahí están!. Recios y Regios, gallardos, generosos y acogedores. Con pleno señorío y la reciedumbre de sus distinguidas estampas. Con su apreciada madera y la belleza de sus flores. Todo se combina para que el Lapacho sea Rey de los bosques, Soberano de la ciudad y Anunciador de la Primavera. El que, con su tempranero sapukái, despierta a los demás incitándoles a apurar la savia para levantar el verdor de la alegría. Si florecen los Lapachos, es que pasan por el Paraná los cardúmenes de dorados. Con ellos vienen los forrajes fluviales y las demás especies para desovar aguas arriba. Es la época en que la naturaleza está plena de júbilo. Cambia el clima, despiertan las radiantes brisas tibias y todo se renueva. Los patios y las calles, la costanera y las plazas, se tiñen de colores que empujan la alegría. ¡Cómo lucen los árboles reverdecidos! ¡Qué fuerzas juveniles traen los vientos nuevos! ¡Qué esplendores tienen los Lapachos
Generalmente son de flores rosadas, formando un puñado de campanitas alargadas. Sin embargo, hay una variedad que las tiene amarillas. Otra las tiene blancas y cuando florece, su copa sin hojas parece una colina nevada o bella novia ante el altar de la naturaleza. Dicen que los de flores Rosadas y amarillas, tienen buen linaje. El de flores blancas sería híbrido. Escuché de otra variedad, un Tajy pytâ (Lapacho colorado)
El Lapacho es dichoso en compañía de los pájaros que merodean sus frondas. Es feliz cuando siente las caricias de las plantas trepadoras que renuevan sus hojitas. Algunas, se alimentan de la corteza, otras viven del aire, las lluvias y el sol. Todas se agrupan en armónica convivencia, disfrutan del nuevo clima, arrullados al cobijo de sus ramajes. A veces, llegan imprevistos ventarrones seguidos de agradables lloviznas. Todo es aprovechado, con beneficio natural, por los modestos habitantes del recio Lapacho.

Pequeñas historias de árboles ciudadanos

Por Girala Yampey

Dedicado, a un amigo Alejandro G.de España.