jueves, 8 de abril de 2010

LOS CHIVATOS





Pequeñas historias de árboles ciudadanos
Como sombrillas, de sol o lluvia, se abren sus ramajes, en amplios círculos. Sus flores, son también pequeñas sombrillitas de damas enamoradas, coqueteando en el escenario donde se encuentren. De copa baja, densa y ancha, con largos brazos semi colgantes, es semejante a una falda levantada a media que se expone al sol estival, compacta y nutrida. Pareciera que sus ramas se agachan junto con sus flores, para dilatar el círculo de sombra y lograr sus anhelos de embrujarnos o que, con manos abiertas, ofrecen sus ramilletes. Toda planta de chivato es, en sí misma, una glorieta circular florecida.
Según dice el historiador y amigo, Arturo Zamudio Barrios, el Chivato es una variedad de Acacia llegada desde España por manos de los vizcaínos y que en el país vasco, sus ramas son utilizadas para repuntar los chivos. A ésas varas les llaman chivatas. Mas bien, usarían las vainas de sus frutos que son alargadas y de duras cáscaras conteniendo grandes semillas por lo que, al agitarlas, se convierten en sonajeros.
En los atardeceres del verano, llegan hasta sus troncos las chicharras para estudiar nuevas canciones y ejecutar sus violines. Hasta el cri-cri de los grillos se instala a su vera y comienza el concierto. Seguramente, son armoniosos los sonidos naturales pero, a veces, saturan nuestros sentidos. Extraña es la alegría silvestre, pero llegan al pecho y quedan en la memoria. Es universal, imperecedera. La estampa florecida del Chivato, compite con la del Lapacho. Aún sin flores, alegra las miradas y pone contento a nuestros corazones.
Por Girala Yampey
Por Girala Yampey
Famoso, autor Paraguayo, reside en Corrientes, en mi Barrio donde nací.
Gracias don Girala por sus historias..